Libro de Números
Basado en Reina Valera 1960 con nombres hebreos restaurados

 
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(1:1) Habló a Môshêh en el desierto de Sinay, en el mishkân de reunión, en el día primero del mes segundo, en el segundo año de su salida de la tierra de Mitzrayim, diciendo:

(1:2) Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas.

(1:3) De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Yisrâ’ël, los contaréis tú y ‘Aharôn por sus ejércitos.

(1:4) Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres.

(1:5) Estos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: De la tribu de Re’uben, Elisur hijo de Sedeur.

(1:6) De Shimeôn, Selumiel hijo de Zurisadai.

(1:7) De Yehûdâh, Najshôn hijo de Aminadab.

(1:8) De Yisaskhar, Natanael hijo de Zuar.

(1:9) De Zebulun, Eliab hijo de Helón.

(1:10) De los hijos de Yôsëf: de ‘Efrayim, Elisama hijo de Amiud; de Manashêh, Gamaliel hijo de Pedasur.

(1:11) De Benyamîn, Abidán hijo de Gedeoni.

(1:12) De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.

(1:13) De ‘Asher, Pagiel hijo de Ocrán.

(1:14) De Gad, Eliasaf hijo de Deuel.

(1:15) De Naftali, Ahira hijo de Enán.

(1:16) Estos eran los nombrados de entre la congregación, príncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares de Yisrâ’ël.

(1:17) Tomaron, pues, Môshêh y ‘Aharôn a estos varones que fueron designados por sus nombres,

(1:18) y reunieron a toda la congregación en el día primero del mes segundo, y fueron agrupados por familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, de veinte años arriba.

(1:19) Como lo había mandado a Môshêh, los contó en el desierto de Sinay.

(1:20) De los hijos de Re’uben, primogénito de Yisrâ’ël, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:21) los contados de la tribu de Re’uben fueron cuarenta y seis mil quinientos.

(1:22) De los hijos de Shimeôn, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, fueron contados conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:23) los contados de la tribu de Shimeôn fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

(1:24) De los hijos de Gad, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:25) los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

(1:26) De los hijos de Yehûdâh, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:27) los contados de la tribu de Yehûdâh fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

(1:28) De los hijos de Yisaskhar, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:29) los contados de la tribu de Yisaskhar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

(1:30) De los hijos de Zebulun, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de sus nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:31) los contados de la tribu de Zebulun fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

(1:32) De los hijos de Yôsëf; de los hijos de ‘Efrayim, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:33) los contados de la tribu de ‘Efrayim fueron cuarenta mil quinientos.

(1:34) Y de los hijos de Manashêh, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:35) los contados de la tribu de Manashêh fueron treinta y dos mil doscientos.

(1:36) De los hijos de Benyamîn, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:37) los contados de la tribu de Benyamîn fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

(1:38) De los hijos de Dan, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:39) los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.

(1:40) De los hijos de ‘Asher, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:41) los contados de la tribu de ‘Asher fueron cuarenta y un mil quinientos.

(1:42) De los hijos de Naftali, por su descendencia, por sus familias, según las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra;

(1:43) los contados de la tribu de Naftali fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

(1:44) Estos fueron los contados, los cuales contaron Môshêh y ‘Aharôn, con los príncipes de Yisrâ’ël, doce varones, uno por cada casa de sus padres.

(1:45) Y todos los contados de los hijos de Yisrâ’ël por las casas de sus padres, de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra en Yisrâ’ël,

(1:46) fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

(1:47) Pero los levîm, según la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos;

(1:48) porque habló a Môshêh, diciendo:

(1:49) Solamente no contarás la tribu de Levî, ni tomarás la cuenta de ellos entre los hijos de Yisrâ’ël,

(1:50) sino que pondrás a los levîm en el mishkân del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas las cosas que le pertenecen; ellos llevarán el mishkân y todos sus enseres, y ellos servirán en él, y acamparán alrededor del mishkân.

(1:51) Y cuando el mishkân haya de trasladarse, los levîm lo desarmarán, y cuando el mishkân haya de detenerse, los levîm lo armarán; y el extraño que se acercare morirá.

(1:52) Los hijos de Yisrâ’ël acamparán cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejércitos;

(1:53) pero los levîm acamparán alrededor del mishkân del testimonio, para que no haya ira sobre la congregación de los hijos de Yisrâ’ël; y los levîm tendrán la guarda del mishkân del testimonio.

(1:54) E hicieron los hijos de Yisrâ’ël conforme a todas las cosas que mandó a Môshêh; así lo hicieron.

(2:1) Habló a Môshêh y a ‘Aharôn, diciendo:

(2:2) Los hijos de Yisrâ’ël acamparán cada uno junto a su bandera, bajo las enseñas de las casas de sus padres; alrededor del mishkân de reunión acamparán.

(2:3) Estos acamparán al oriente, al este: la bandera del campamento de Yehûdâh, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Yehûdâh, Najshôn hijo de Aminadab.

(2:4) Su cuerpo de ejército, con sus contados, setenta y cuatro mil seiscientos.

(2:5) Junto a él acamparán los de la tribu de Yisaskhar; y el jefe de los hijos de Yisaskhar, Natanael hijo de Zuar.

(2:6) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

(2:7) Y la tribu de Zebulun; y el jefe de los hijos de Zebulun, Eliab hijo de Helón.

(2:8) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y siete mil cuatrocientos.

(2:9) Todos los contados en el campamento de Yehûdâh, ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, por sus ejércitos, marcharán delante.

(2:10) La bandera del campamento de Re’uben estará al sur, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Re’uben, Elisur hijo de Sedeur.

(2:11) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y seis mil quinientos.

(2:12) Acamparán junto a él los de la tribu de Shimeôn; y el jefe de los hijos de Shimeôn, Selumiel hijo de Zurisadai.

(2:13) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y nueve mil trescientos.

(2:14) Y la tribu de Gad; y el jefe de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Reuel.

(2:15) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

(2:16) Todos los contados en el campamento de Re’uben, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, por sus ejércitos, marcharán los segundos.

(2:17) Luego irá el mishkân de reunión, con el campamento de los levîm, en medio de los campamentos en el orden en que acampan; así marchará cada uno junto a su bandera.

(2:18) La bandera del campamento de ‘Efrayim por sus ejércitos, al occidente; y el jefe de los hijos de ‘Efrayim, Elisama hijo de Amiud.

(2:19) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta mil quinientos.

(2:20) Junto a él estará la tribu de Manashêh; y el jefe de los hijos de Manashêh, Gamaliel hijo de Pedasur.

(2:21) Su cuerpo de ejército, con sus contados, treinta y dos mil doscientos.

(2:22) Y la tribu de Benyamîn; y el jefe de los hijos de Benyamîn, Abidán hijo de Gedeoni.

(2:23) Y su cuerpo de ejército, con sus contados, treinta y cinco mil cuatrocientos.

(2:24) Todos los contados en el campamento de ‘Efrayim, ciento ocho mil cien, por sus ejércitos, irán los terceros.

(2:25) La bandera del campamento de Dan estará al norte, por sus ejércitos; y el jefe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.

(2:26) Su cuerpo de ejército, con sus contados, sesenta y dos mil setecientos.

(2:27) Junto a él acamparán los de la tribu de ‘Asher; y el jefe de los hijos de ‘Asher, Pagiel hijo de Ocrán.

(2:28) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cuarenta y un mil quinientos.

(2:29) Y la tribu de Naftali; y el jefe de los hijos de Naftali, Ahira hijo de Enán.

(2:30) Su cuerpo de ejército, con sus contados, cincuenta y tres mil cuatrocientos.

(2:31) Todos los contados en el campamento de Dan, ciento cincuenta y siete mil seiscientos, irán los últimos tras sus banderas.

(2:32) Estos son los contados de los hijos de Yisrâ’ël, según las casas de sus padres; todos los contados por campamentos, por sus ejércitos, seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

(2:33) Mas los levîm no fueron contados entre los hijos de Yisrâ’ël, como lo mandó a Môshêh.

(2:34) E hicieron los hijos de Yisrâ’ël conforme a todas las cosas que mandó a Môshêh; así acamparon por sus banderas, y así marcharon cada uno por sus familias, según las casas de sus padres.

(3:1) Estos son los descendientes de ‘Aharôn y de Môshêh, en el día en que habló a Môshêh en el monte de Sinay.

(3:2) Y estos son los nombres de los hijos de ‘Aharôn: Nadab el primogénito, Abihu, Eleazar e Itamar.

(3:3) Estos son los nombres de los hijos de ‘Aharôn, sacerdotes ungidos, a los cuales consagró para ejercer el sacerdocio.

(3:4) Pero Nadab y Abihu murieron delante de cuando ofrecieron fuego extraño delante de en el desierto de Sinay; y no tuvieron hijos; y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio delante de ‘Aharôn su padre.

(3:5) Y habló a Môshêh, diciendo:

(3:6) Haz que se acerque la tribu de Levî, y hazla estar delante del sacerdote ‘Aharôn, para que le sirvan,

(3:7) y desempeñen el encargo de él, y el encargo de toda la congregación delante del mishkân de reunión para servir en el ministerio del mishkân;

(3:8) y guarden todos los utensilios del mishkân de reunión, y todo lo encargado a ellos por los hijos de Yisrâ’ël, y ministren en el servicio del mishkân.

(3:9) Y darás los levîm a ‘Aharôn y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de Yisrâ’ël.

(3:10) Y constituirás a ‘Aharôn y a sus hijos para que ejerzan su sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.

(3:11) Habló además a Môshêh, diciendo:

(3:12) He aquí, yo he tomado a los levîm de entre los hijos de Yisrâ’ël en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Yisrâ’ël; serán, pues, míos los levîm.

(3:13) Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Mitzrayim, aparté qâddôsh para mí a todos los primogénitos en Yisrâ’ël, así de hombres como de animales; míos serán. Yo .

(3:14) Y habló a Môshêh en el desierto de Sinay, diciendo:

(3:15) Cuenta los hijos de Levî según las casas de sus padres, por sus familias; contarás todos los varones de un mes arriba.

(3:16) Y Môshêh los contó conforme a la palabra de , como le fue mandado.

(3:17) Los hijos de Levî fueron estos por sus nombres: Gershôn, Kojat y Merari.

(3:18) Y los nombres de los hijos de Gershôn por sus familias son estos: Libni y Shimi.

(3:19) Los hijos de Kojat por sus familias son: Amram, Yitzjar, Jebron y Uziel.

(3:20) Y los hijos de Merari por sus familias: Majli y Mushi. Estas son las familias de Levî, según las casas de sus padres.

(3:21) De Gershôn era la familia de Libni y la de Shimi; estas son las familias de Gershôn.

(3:22) Los contados de ellos conforme a la cuenta de todos los varones de un mes arriba, los contados de ellos fueron siete mil quinientos.

(3:23) Las familias de Gershôn acamparán a espaldas del mishkân, al occidente;

(3:24) y el jefe del linaje de los gersonitas, Eliasaf hijo de Lael.

(3:25) A cargo de los hijos de Gershôn, en el mishkân de reunión, estarán el mishkân, la tienda y su cubierta, la cortina de la puerta del mishkân de reunión,

(3:26) las cortinas del atrio, y la cortina de la puerta del atrio, que está junto al mishkân y junto al altar alrededor; asimismo sus cuerdas para todo su servicio.

(3:27) De Kojat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; estas son las familias coatitas.

(3:28) El número de todos los varones de un mes arriba era ocho mil seiscientos, que tenían la guarda del lugar qâddôsh.

(3:29) Las familias de los hijos de Kojat acamparán al lado del mishkân, al sur;

(3:30) y el jefe del linaje de las familias de Kojat, Elizafán hijo de Uziel.

(3:31) A cargo de ellos estarán el arca, la mesa, el candelero, los altares, los utensilios del lugar qâddôsh con que ministran, y el velo con todo su servicio.

(3:32) Y el principal de los jefes de los levîm será Eleazar hijo del sacerdote ‘Aharôn, jefe de los que tienen la guarda del lugar qâddôsh.

(3:33) De Merari era la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; estas son las familias de Merari.

(3:34) Los contados de ellos conforme al número de todos los varones de un mes arriba fueron seis mil doscientos.

(3:35) Y el jefe de la casa del linaje de Merari, Zuriel hijo de Abihail; acamparán al lado del mishkân, al norte.

(3:36) A cargo de los hijos de Merari estará la custodia de las tablas del mishkân, sus barras, sus columnas, sus basas y todos sus enseres, con todo su servicio;

(3:37) y las columnas alrededor del atrio, sus basas, sus estacas y sus cuerdas.

(3:38) Los que acamparán delante del mishkân al oriente, delante del mishkân de reunión al este, serán Môshêh y ‘Aharôn y sus hijos, teniendo la guarda del lugar qâddôsh en lugar de los hijos de Yisrâ’ël; y el extraño que se acercare, morirá.

(3:39) Todos los contados de los levîm, que Môshêh y ‘Aharôn conforme a la palabra de contaron por sus familias, todos los varones de un mes arriba, fueron veintidós mil.

(3:40) Y dijo a Môshêh: Cuenta todos los primogénitos varones de los hijos de Yisrâ’ël de un mes arriba, y cuéntalos por sus nombres.

(3:41) Y tomarás a los levîm para mí en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Yisrâ’ël, y los animales de los levîm en lugar de todos los primogénitos de los animales de los hijos de Yisrâ’ël. Yo .

(3:42) Contó Môshêh, como le mandó, todos los primogénitos de los hijos de Yisrâ’ël.

(3:43) Y todos los primogénitos varones, conforme al número de sus nombres, de un mes arriba, fueron veintidós mil doscientos setenta y tres.

(3:44) Luego habló a Môshêh, diciendo:

(3:45) Toma los levîm en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Yisrâ’ël, y los animales de los levîm en lugar de sus animales; y los levîm serán míos. Yo .

(3:46) Y para el rescate de los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Yisrâ’ël, que exceden a los levîm,

(3:47) tomarás cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del lugar qâddôsh los tomarás. El siclo tiene veinte geras.

(3:48) Y darás a ‘Aharôn y a sus hijos el dinero del rescate de los que exceden.

(3:49) Tomó, pues, Môshêh el dinero del rescate de los que excedían el número de los redimidos por los levîm,

(3:50) y recibió de los primogénitos de los hijos de Yisrâ’ël, en dinero, mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al siclo del lugar qâddôsh.

(3:51) Y Môshêh dio el dinero de los rescates a ‘Aharôn y a sus hijos, conforme a la palabra de , según lo que había mandado a Môshêh.

(4:1) Habló a Môshêh y a ‘Aharôn, diciendo:

(4:2) Toma la cuenta de los hijos de Kojat de entre los hijos de Levî, por sus familias, según las casas de sus padres,

(4:3) de edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía para servir en el mishkân de reunión.

(4:4) El oficio de los hijos de Kojat en el mishkân de reunión, en el lugar qâddôsh haqaddashîm, será este:

(4:5) Cuando haya de mudarse el campamento, vendrán ‘Aharôn y sus hijos y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio;

(4:6) y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima un paño todo de azul, y le pondrán sus varas.

(4:7) Sobre la mesa de la proposición extenderán un paño azul, y pondrán sobre ella las escudillas, las cucharas, las copas y los tazones para libar; y el pan continuo estará sobre ella.

(4:8) Y extenderán sobre ella un paño carmesí, y lo cubrirán con la cubierta de pieles de tejones; y le pondrán sus varas.

(4:9) Tomarán un paño azul y cubrirán el candelero del alumbrado, sus lamparillas, sus despabiladeras, sus platillos, y todos sus utensilios del aceite con que se sirve;

(4:10) y lo pondrán con todos sus utensilios en una cubierta de pieles de tejones, y lo colocarán sobre unas parihuelas.

(4:11) Sobre el altar de oro extenderán un paño azul, y lo cubrirán con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrán sus varas.

(4:12) Y tomarán todos los utensilios del servicio de que hacen uso en el lugar qâddôsh, y los pondrán en un paño azul, y los cubrirán con una cubierta de pieles de tejones, y los colocarán sobre unas parihuelas.

(4:13) Quitarán la ceniza del altar, y extenderán sobre él un paño de púrpura;

(4:14) y pondrán sobre él todos sus instrumentos de que se sirve: las paletas, los garfios, los braseros y los tazones, todos los utensilios del altar; y extenderán sobre él la cubierta de pieles de tejones, y le pondrán además las varas;

(4:15) Y cuando acaben ‘Aharôn y sus hijos de cubrir el lugar qâddôsh y todos los utensilios del lugar qâddôsh, cuando haya de mudarse el campamento, vendrán después de ello los hijos de Kojat para llevarlos; pero no tocarán cosa qôdesh, no sea que mueran. Estas serán las cargas de los hijos de Kojat en el mishkân de reunión.

(4:16) Pero a cargo de Eleazar hijo del sacerdote ‘Aharôn estará el aceite del alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda continua y el aceite de la unción; el cargo de todo el mishkân y de todo lo que está en él, del lugar qâddôsh y de sus utensilios.

(4:17) Habló también a Môshêh y a ‘Aharôn, diciendo:

(4:18) No haréis que perezca la tribu de las familias de Kojat de entre los levîm.

(4:19) Para que cuando se acerquen al lugar qâddôsh haqaddashîm vivan, y no mueran, haréis con ellos esto: ‘Aharôn y sus hijos vendrán y los pondrán a cada uno en su oficio y en su cargo.

(4:20) No entrarán para ver cuando cubran las cosas qaddashim, porque morirán.

(4:21) Además habló a Môshêh, diciendo:

(4:22) Toma también el número de los hijos de Gershôn según las casas de sus padres, por sus familias.

(4:23) De edad de treinta años arriba hasta cincuenta años los contarás; todos los que entran en compañía para servir en el mishkân de reunión.

(4:24) Este será el oficio de las familias de Gershôn, para ministrar y para llevar:

(4:25) Llevarán las cortinas del mishkân, el mishkân de reunión, su cubierta, la cubierta de pieles de tejones que está encima de él, la cortina de la puerta del mishkân de reunión,

(4:26) las cortinas del atrio, la cortina de la puerta del atrio, que está cerca del mishkân y cerca del altar alrededor, sus cuerdas, y todos los instrumentos de su servicio y todo lo que será hecho para ellos; así servirán.

(4:27) Según la orden de ‘Aharôn y de sus hijos será todo el ministerio de los hijos de Gershôn en todos sus cargos, y en todo su servicio; y les encomendaréis en guarda todos sus cargos.

(4:28) Este es el servicio de las familias de los hijos de Gershôn en el mishkân de reunión; y el cargo de ellos estará bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote ‘Aharôn.

(4:29) Contarás los hijos de Merari por sus familias, según las casas de sus padres.

(4:30) Desde el de edad de treinta años arriba hasta el de cincuenta años los contarás; todos los que entran en compañía para servir en el mishkân de reunión.

(4:31) Este será el deber de su cargo para todo su servicio en el mishkân de reunión: las tablas del mishkân, sus barras, sus columnas y sus basas,

(4:32) las columnas del atrio alrededor y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus instrumentos y todo su servicio; y consignarás por sus nombres todos los utensilios que ellos tienen que transportar.

(4:33) Este será el servicio de las familias de los hijos de Merari para todo su ministerio en el mishkân de reunión, bajo la dirección de Itamar hijo del sacerdote ‘Aharôn.

(4:34) Môshêh, pues, y ‘Aharôn, y los jefes de la congregación, contaron a los hijos de Kojat por sus familias y según las casas de sus padres,

(4:35) desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años; todos los que entran en compañía para ministrar en el mishkân de reunión.

(4:36) Y fueron los contados de ellos por sus familias, dos mil setecientos cincuenta.

(4:37) Estos fueron los contados de las familias de Kojat, todos los que ministran en el mishkân de reunión, los cuales contaron Môshêh y ‘Aharôn, como lo mandó por medio de Môshêh.

(4:38) Y los contados de los hijos de Gershôn por sus familias, según las casas de sus padres,

(4:39) desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en compañía para ministrar en el mishkân de reunión;

(4:40) los contados de ellos por sus familias, según las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos treinta.

(4:41) Estos son los contados de las familias de los hijos de Gershôn, todos los que ministran en el mishkân de reunión, los cuales contaron Môshêh y ‘Aharôn por mandato de .

(4:42) Y los contados de las familias de los hijos de Merari, por sus familias, según las casas de sus padres,

(4:43) desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entran en compañía para ministrar en el mishkân de reunión;

(4:44) los contados de ellos, por sus familias, fueron tres mil doscientos.

(4:45) Estos fueron los contados de las familias de los hijos de Merari, los cuales contaron Môshêh y ‘Aharôn, según lo mandó por medio de Môshêh.

(4:46) Todos los contados de los levîm que Môshêh y ‘Aharôn y los jefes de Yisrâ’ël contaron por sus familias, y según las casas de sus padres,

(4:47) desde el de edad de treinta años arriba hasta el de edad de cincuenta años, todos los que entraban para ministrar en el servicio y tener cargo de obra en el mishkân de reunión,

(4:48) los contados de ellos fueron ocho mil quinientos ochenta.

(4:49) Como lo mandó por medio de Môshêh fueron contados, cada uno según su oficio y según su cargo; los cuales contó él, como le fue mandado.

(5:1) habló a Môshêh, diciendo:

(5:2) Manda a los hijos de Yisrâ’ël que echen del campamento a todo leproso, y a todos los que padecen flujo de semen, y a todo contaminado con muerto.

(5:3) Así a hombres como a mujeres echaréis; fuera del campamento los echaréis, para que no contaminen el campamento de aquellos entre los cuales yo habito.

(5:4) Y lo hicieron así los hijos de Yisrâ’ël, y los echaron fuera del campamento; como dijo a Môshêh, así lo hicieron los hijos de Yisrâ’ël.

(5:5) Además habló a Môshêh, diciendo:

(5:6) Di a los hijos de Yisrâ’ël: El hombre o la mujer que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican contra y delinquen,

(5:7) aquella persona confesará el pecado que cometió, y compensará enteramente el daño, y añadirá sobre ello la quinta parte, y lo dará a aquel contra quien pecó.

(5:8) Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcido el daño, se dará la indemnización del agravio a entregándola al sacerdote, además del carnero de las expiaciones, con el cual hará expiación por él.

(5:9) Toda ofrenda de todas las cosas qaddashim que los hijos de Yisrâ’ël presentaren al sacerdote, suya será.

(5:10) Y lo purificado de cualquiera será suyo; asimismo lo que cualquiera diere al sacerdote, suyo será.

(5:11) También habló a Môshêh, diciendo:

(5:12) Habla a los hijos de Yisrâ’ël y diles: Si la mujer de alguno se descarriare, y le fuere infiel,

(5:13) y alguno cohabitare con ella, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella amancillado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido sorprendida en el acto;

(5:14) si viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella amancillado; o viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella amancillado;

(5:15) entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y con ella traerá su ofrenda, la décima parte de un efa de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda recordativa, que trae a la memoria el pecado.

(5:16) Y el sacerdote hará que ella se acerque y se ponga delante de .

(5:17) Luego tomará el sacerdote del agua qôdesh en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del mishkân, y lo echará en el agua.

(5:18) Y hará el sacerdote estar en pie a la mujer delante de , y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos; y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición.

(5:19) Y el sacerdote la conjurará y le dirá: Si ninguno ha dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido a inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición;

(5:20) mas si te has descarriado de tu marido y te has amancillado, y ha cohabitado contigo alguno fuera de tu marido

(5:21) (el sacerdote conjurará a la mujer con juramento de maldición, y dirá a la mujer): te haga maldición y execración en medio de tu pueblo, haciendo que tu muslo caiga y que tu vientre se hinche;

(5:22) y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén.

(5:23) El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas;

(5:24) y dará a beber a la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella para amargar.

(5:25) Después el sacerdote tomará de la mano de la mujer la ofrenda de los celos, y la mecerá delante de , y la ofrecerá delante del altar.

(5:26) Y tomará el sacerdote un puñado de la ofrenda en memoria de ella, y lo quemará sobre el altar, y después dará a beber las aguas a la mujer.

(5:27) Le dará, pues, a beber las aguas; y si fuere inmunda y hubiere sido infiel a su marido, las aguas que obran maldición entrarán en ella para amargar, y su vientre se hinchará y caerá su muslo; y la mujer será maldición en medio de su pueblo.

(5:28) Mas si la mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella será libre, y será fecunda.

(5:29) Esta es la tôrâh de los celos, cuando la mujer cometiere infidelidad contra su marido, y se amancillare;

(5:30) o del marido sobre el cual pasare espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer; la presentará entonces delante de , y el sacerdote ejecutará en ella toda esta tôrâh.

(5:31) El hombre será libre de iniquidad, y la mujer llevará su pecado.

(6:1) Habló a Môshêh, diciendo:

(6:2) Habla a los hijos de Yisrâ’ël y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a ,

(6:3) se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.

(6:4) Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá.

(6:5) Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a , será qâddôsh; dejará crecer su cabello.

(6:6) Todo el tiempo que se aparte para , no se acercará a persona muerta.

(6:7) Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su ‘Elohîm tiene sobre su cabeza.

(6:8) Todo el tiempo de su nazareato, será qâddôsh para .

(6:9) Si alguno muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por tanto, el día de su purificación raerá su cabeza; al séptimo día la raerá.

(6:10) Y el día octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del mishkân de reunión.

(6:11) Y el sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará expiación de lo que pecó a causa del muerto, y apartará qâddôsh su cabeza en aquel día.

(6:12) Y consagrará para los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue contaminado su nazareato.

(6:13) Esta es, pues, la tôrâh del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá a la puerta del mishkân de reunión,

(6:14) y ofrecerá su ofrenda a , un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de shâlôm.

(6:15) Además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.

(6:16) Y el sacerdote lo ofrecerá delante de , y hará su expiación y su holocausto;

(6:17) y ofrecerá el carnero en ofrenda de shâlôm a , con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.

(6:18) Entonces el nazareo raerá a la puerta del mishkân de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de shâlôm.

(6:19) Después tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada;

(6:20) y el sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de , lo cual será cosa qôdesh del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada; después el nazareo podrá beber vino.

(6:21) Esta es la tôrâh del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a por su nazareato, además de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así hará, conforme a la tôrâh de su nazareato.

(6:22) habló a Môshêh, diciendo:

(6:23) Habla a ‘Aharôn y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Yisrâ’ël, diciéndoles:

(6:24) te bendiga, y te guarde;

(6:25) haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

(6:26) alce sobre ti su rostro, y ponga en ti shâlôm.”

(6:27) Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Yisrâ’ël, y yo los bendeciré.

(7:1) Aconteció que cuando Môshêh hubo acabado de levantar el mishkân, y lo hubo ungido y purificado, con todos sus utensilios, y asimismo ungido y purificado el altar y todos sus utensilios,

(7:2) entonces los príncipes de Yisrâ’ël, los jefes de las casas de sus padres, los cuales eran los príncipes de las tribus, que estaban sobre los contados, ofrecieron;

(7:3) y trajeron sus ofrendas delante de , seis carros cubiertos y doce bueyes; por cada dos príncipes un carro, y cada uno un buey, y los ofrecieron delante del mishkân.

(7:4) Y habló a Môshêh, diciendo:

(7:5) Tómalos de ellos, y serán para el servicio del mishkân de reunión; y los darás a los levîm, a cada uno conforme a su ministerio.

(7:6) Entonces Môshêh recibió los carros y los bueyes, y los dio a los levîm.

(7:7) Dos carros y cuatro bueyes dio a los hijos de Gershôn, conforme a su ministerio,

(7:8) y a los hijos de Merari dio cuatro carros y ocho bueyes, conforme a su ministerio bajo la mano de Itamar hijo del sacerdote ‘Aharôn.

(7:9) Pero a los hijos de Kojat no les dio, porque llevaban sobre sí en los hombros el servicio del lugar qâddôsh.

(7:10) Y los príncipes trajeron ofrendas para la dedicación del altar el día en que fue ungido, ofreciendo los príncipes su ofrenda delante del altar.

(7:11) Y dijo a Môshêh: Ofrecerán su ofrenda, un príncipe un día, y otro príncipe otro día, para la dedicación del altar.

(7:12) Y el que ofreció su ofrenda el primer día fue Najshôn hijo de Aminadab, de la tribu de Yehûdâh.

(7:13) Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:14) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:15) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:16) un macho cabrío para expiación;

(7:17) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Najshôn hijo de Aminadab.

(7:18) El segundo día ofreció Natanael hijo de Zuar, príncipe de Yisaskhar.

(7:19) Ofreció como su ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:20) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:21) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:22) un macho cabrío para expiación;

(7:23) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zuar.

(7:24) El tercer día, Eliab hijo de Helón, príncipe de los hijos de Zebulun.

(7:25) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:26) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:27) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:28) un macho cabrío para expiación;

(7:29) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Helón.

(7:30) El cuarto día, Elisur hijo de Sedeur, príncipe de los hijos de Re’uben.

(7:31) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:32) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:33) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:34) un macho cabrío para expiación;

(7:35) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisur hijo de Sedeur.

(7:36) El quinto día, Selumiel hijo de Zurisadai, príncipe de los hijos de Shimeôn.

(7:37) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:38) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:39) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:40) un macho cabrío para expiación;

(7:41) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Selumiel hijo de Zurisadai.

(7:42) El sexto día, Eliasaf hijo de Deuel, príncipe de los hijos de Gad.

(7:43) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:44) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:45) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:46) un macho cabrío para expiación;

(7:47) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel.

(7:48) El séptimo día, el príncipe de los hijos de ‘Efrayim, Elisama hijo de Amiud.

(7:49) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:50) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:51) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:52) un macho cabrío para expiación;

(7:53) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Amiud.

(7:54) El octavo día, el príncipe de los hijos de Manashêh, Gamaliel hijo de Pedasur.

(7:55) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:56) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:57) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:58) un macho cabrío para expiación;

(7:59) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo de Pedasur.

(7:60) El noveno día, el príncipe de los hijos de Benyamîn, Abidán hijo de Gedeoni.

(7:61) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:62) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:63) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:64) un macho cabrío para expiación;

(7:65) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Abidán hijo de Gedeoni.

(7:66) El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.

(7:67) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:68) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:69) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:70) un macho cabrío para expiación;

(7:71) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de Amisadai.

(7:72) El undécimo día, el príncipe de los hijos de ‘Asher, Pagiel hijo de Ocrán.

(7:73) Y su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:74) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:75) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:76) un macho cabrío para expiación;

(7:77) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Pagiel hijo de Ocrán.

(7:78) El duodécimo día, el príncipe de los hijos de Naftali, Ahira hijo de Enán.

(7:79) Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del lugar qâddôsh, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para ofrenda;

(7:80) una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;

(7:81) un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;

(7:82) un macho cabrío para expiación;

(7:83) y para ofrenda de shâlôm, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enán.

(7:84) Esta fue la ofrenda que los príncipes de Yisrâ’ël ofrecieron para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce cucharas de oro.

(7:85) Cada plato de ciento treinta siclos, y cada jarro de setenta; toda la plata de la vajilla, dos mil cuatrocientos siclos, al siclo del lugar qâddôsh.

(7:86) Las doce cucharas de oro llenas de incienso, de diez siclos cada cuchara, al siclo del lugar qâddôsh; todo el oro de las cucharas, ciento veinte siclos.

(7:87) Todos los bueyes para holocausto, doce becerros; doce los carneros, doce los corderos de un año, con su ofrenda, y doce los machos cabríos para expiación.

(7:88) Y todos los bueyes de la ofrenda de shâlôm, veinticuatro novillos, sesenta los carneros, sesenta los machos cabríos, y sesenta los corderos de un año. Esta fue la ofrenda para la dedicación del altar, después que fue ungido.

(7:89) Y cuando entraba Môshêh en el mishkân de reunión, para hablar con ‘Elohîm, oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines; y hablaba con él.

(8:1) Habló a Môshêh, diciendo:

(8:2) Habla a ‘Aharôn y dile: Cuando enciendas las lámparas, las siete lámparas alumbrarán hacia adelante del candelero.

(8:3) Y ‘Aharôn lo hizo así; encendió hacia la parte anterior del candelero sus lámparas, como lo mandó a Môshêh.

(8:4) Y esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que mostró a Môshêh, así hizo el candelero.

(8:5) También habló a Môshêh, diciendo:

(8:6) Toma a los levîm de entre los hijos de Yisrâ’ël, y haz expiación por ellos.

(8:7) Así harás para expiación por ellos: Rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarán sus vestidos, y serán purificados.

(8:8) Luego tomarán un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación.

(8:9) Y harás que los levîm se acerquen delante del mishkân de reunión, y reunirás a toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël.

(8:10) Y cuando hayas acercado a los levîm delante de , pondrán los hijos de Yisrâ’ël sus manos sobre los levîm;

(8:11) y ofrecerá ‘Aharôn los levîm delante de en ofrenda de los hijos de Yisrâ’ël, y servirán en el ministerio de .

(8:12) Y los levîm pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos; y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto a , para hacer expiación por los levîm.

(8:13) Y presentarás a los levîm delante de ‘Aharôn, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda a .

(8:14) Así apartarás a los levîm de entre los hijos de Yisrâ’ël, y serán míos los levîm.

(8:15) Después de eso vendrán los levîm a ministrar en el mishkân de reunión; serán purificados, y los ofrecerás en ofrenda.

(8:16) Porque enteramente me son dedicados a mí los levîm de entre los hijos de Yisrâ’ël, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Yisrâ’ël.

(8:17) Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Yisrâ’ël, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí a todo primogénito en la tierra de Mitzrayim, los aparté qâddôsh para mí.

(8:18) Y he tomado a los levîm en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Yisrâ’ël.

(8:19) Y yo he dado en don los levîm a ‘Aharôn y a sus hijos de entre los hijos de Yisrâ’ël, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Yisrâ’ël en el mishkân de reunión, y reconcilien a los hijos de Yisrâ’ël; para que no haya plaga en los hijos de Yisrâ’ël, al acercarse los hijos de Yisrâ’ël al lugar qâddôsh.

(8:20) Y Môshêh y ‘Aharôn y toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël hicieron con los levîm conforme a todas las cosas que mandó a Môshêh acerca de los levîm; así hicieron con ellos los hijos de Yisrâ’ël.

(8:21) Y los levîm se purificaron, y lavaron sus vestidos; y ‘Aharôn los ofreció en ofrenda delante de , e hizo ‘Aharôn expiación por ellos para purificarlos.

(8:22) Así vinieron después los levîm para ejercer su ministerio en el mishkân de reunión delante de ‘Aharôn y delante de sus hijos; de la manera que mandó a Môshêh acerca de los levîm, así hicieron con ellos.

(8:23) Luego habló a Môshêh, diciendo:

(8:24) Los levîm de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del mishkân de reunión.

(8:25) Pero desde los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio, y nunca más lo ejercerán.

(8:26) Servirán con sus hermanos en el mishkân de reunión, para hacer la guardia, pero no servirán en el ministerio. Así harás con los levîm en cuanto a su ministerio.

(9:1) Habló a Môshêh en el desierto de Sinay, en el segundo año de su salida de la tierra de Mitzrayim, en el mes primero, diciendo:

(9:2) Los hijos de Yisrâ’ël celebrarán la pesaj a su tiempo.

(9:3) El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis.

(9:4) Y habló Môshêh a los hijos de Yisrâ’ël para que celebrasen la pesaj.

(9:5) Celebraron la pesaj en el mes primero, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sinay; conforme a todas las cosas que mandó a Môshêh, así hicieron los hijos de Yisrâ’ël.

(9:6) Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de muerto, y no pudieron celebrar la pesaj aquel día; y vinieron delante de Môshêh y delante de ‘Aharôn aquel día,

(9:7) y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos por causa de muerto; ¿por qué seremos impedidos de ofrecer ofrenda a a su tiempo entre los hijos de Yisrâ’ël?

(9:8) Y Môshêh les respondió: Esperad, y oiré lo que ordena acerca de vosotros.

(9:9) Y habló a Môshêh, diciendo:

(9:10) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de muerto o estuviere de viaje lejos, celebrará la pesaj a .

(9:11) En el mes segundo, a los catorce días del mes, entre las dos tardes, la celebrarán; con panes sin levadura y hierbas amargas la comerán.

(9:12) No dejarán del animal sacrificado para la mañana, ni quebrarán hueso de él; conforme a todos los ritos de la pesaj la celebrarán.

(9:13) Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de celebrar la pesaj, la tal persona será cortada de entre su pueblo; por cuanto no ofreció a su tiempo la ofrenda de , el tal hombre llevará su pecado.

(9:14) Y si morare con vosotros extranjero, y celebrare la pesaj a , conforme al rito de la pesaj y conforme a sus leyes la celebrará; un mismo rito tendréis, tanto el extranjero como el natural de la tierra.

(9:15) El día que el mishkân fue erigido, la nube cubrió el mishkân sobre la tienda del testimonio; y a la tarde había sobre el mishkân como una apariencia de fuego, hasta la mañana.

(9:16) Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.

(9:17) Cuando se alzaba la nube del mishkân, los hijos de Yisrâ’ël partían; y en el lugar donde la nube paraba, allí acampaban los hijos de Yisrâ’ël.

(9:18) Al mandato de los hijos de Yisrâ’ël partían, y al mandato de acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el mishkân, permanecían acampados.

(9:19) Cuando la nube se detenía sobre el mishkân muchos días, entonces los hijos de Yisrâ’ël guardaban la ordenanza de , y no partían.

(9:20) Y cuando la nube estaba sobre el mishkân pocos días, al mandato de acampaban, y al mandato de partían.

(9:21) Y cuando la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, o cuando a la mañana la nube se levantaba, ellos partían; o si había estado un día, y a la noche la nube se levantaba, entonces partían.

(9:22) O si dos días, o un mes, o un año, mientras la nube se detenía sobre el mishkân permaneciendo sobre él, los hijos de Yisrâ’ël seguían acampados, y no se movían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían.

(9:23) Al mandato de acampaban, y al mandato de partían, guardando la ordenanza de como lo había dicho por medio de Môshêh.

(10:1) habló a Môshêh, diciendo:

(10:2) Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las harás, las cuales te servirán para convocar la congregación, y para hacer mover los campamentos.

(10:3) Y cuando las tocaren, toda la congregación se reunirá ante ti a la puerta del mishkân de reunión.

(10:4) Mas cuando tocaren sólo una, entonces se congregarán ante ti los príncipes, los jefes de los millares de Yisrâ’ël.

(10:5) Y cuando tocareis alarma, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al oriente.

(10:6) Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces moverán los campamentos de los que están acampados al sur; alarma tocarán para sus partidas.

(10:7) Pero para reunir la congregación tocaréis, mas no con sonido de alarma.

(10:8) Y los hijos de ‘Aharôn, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y las tendréis por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.

(10:9) Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por vuestro ‘Elohîm, y seréis salvos de vuestros enemigos.

(10:10) Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de shâlôm, y os serán por memoria delante de vuestro ‘Elohîm. Yo vuestro ‘Elohîm.

(10:11) En el año segundo, en el mes segundo, a los veinte días del mes, la nube se alzó del mishkân del testimonio.

(10:12) Y partieron los hijos de Yisrâ’ël del desierto de Sinay según el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Paran.

(10:13) Partieron la primera vez al mandato de por medio de Môshêh.

(10:14) La bandera del campamento de los hijos de Yehûdâh comenzó a marchar primero, por sus ejércitos; y Najshôn hijo de Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejército.

(10:15) Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Yisaskhar, Natanael hijo de Zuar.

(10:16) Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Zebulun, Eliab hijo de Helón.

(10:17) Después que estaba ya desarmado el mishkân, se movieron los hijos de Gershôn y los hijos de Merari, que lo llevaban.

(10:18) Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de Re’uben por sus ejércitos; y Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo de ejército.

(10:19) Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Shimeôn, Selumiel hijo de Zurisadai.

(10:20) Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Deuel.

(10:21) Luego comenzaron a marchar los coatitas llevando el lugar qâddôsh; y entretanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el mishkân.

(10:22) Después comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de ‘Efrayim por sus ejércitos; y Elisama hijo de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejército.

(10:23) Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Manashêh, Gamaliel hijo de Pedasur.

(10:24) Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Benyamîn, Abidán hijo de Gedeoni.

(10:25) Luego comenzó a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan por sus ejércitos, a retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer hijo de Amisadai estaba sobre su cuerpo de ejército.

(10:26) Sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de ‘Asher, Pagiel hijo de Ocrán.

(10:27) Y sobre el cuerpo de ejército de la tribu de los hijos de Naftali, Ahira hijo de Enán.

(10:28) Este era el orden de marcha de los hijos de Yisrâ’ël por sus ejércitos cuando partían.

(10:29) Entonces dijo Môshêh a Hobab, hijo de Ragüel madianita, su suegro: Nosotros partimos para el lugar del cual ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque ha prometido el bien a Yisrâ’ël.

(10:30) Y él le respondió: Yo no iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela.

(10:31) Y él le dijo: Te ruego que no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos.

(10:32) Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien que nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.

(10:33) Así partieron del monte de camino de tres días; y el arca del pacto de fue delante de ellos camino de tres días, buscándoles lugar de descanso.

(10:34) Y la nube de iba sobre ellos de día, desde que salieron del campamento.

(10:35) Cuando el arca se movía, Môshêh decía: Levántate, oh , y sean dispersados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.

(10:36) Y cuando ella se detenía, decía: Vuelve, oh , a los millares de millares de Yisrâ’ël.

(11:1) Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de ; y lo oyó , y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de , y consumió uno de los extremos del campamento.

(11:2) Entonces el pueblo clamó a Môshêh, y Môshêh oró a , y el fuego se extinguió.

(11:3) Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de se encendió en ellos.

(11:4) Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Yisrâ’ël también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!

(11:5) Nos acordamos del pescado que comíamos en Mitzrayim de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;

(11:6) y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este man ven nuestros ojos.

(11:7) Y era el man como semilla de culantro, y su color como color de bedelio.

(11:8) El pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo.

(11:9) Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el man descendía sobre él.

(11:10) Y oyó Môshêh al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de se encendió en gran manera; también le pareció mal a Môshêh.

(11:11) Y dijo Môshêh a : ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?

(11:12) ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres?

(11:13) ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos.

(11:14) No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.

(11:15) Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

(11:16) Entonces dijo a Môshêh: Reúneme setenta varones de los ancianos de Yisrâ’ël, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del mishkân de reunión, y esperen allí contigo.

(11:17) Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.

(11:18) Pero al pueblo dirás: Purificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de , diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Mitzrayim! , pues, os dará carne, y comeréis.

(11:19) No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,

(11:20) sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Mitzrayim?

(11:21) Entonces dijo Môshêh: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; ¡y tú dices: Les daré carne, y comerán un mes entero!

(11:22) ¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿o se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto?

(11:23) Entonces respondió a Môshêh: ¿Acaso se ha acortado la mano de ? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no.

(11:24) Y salió Môshêh y dijo al pueblo las palabras de ; y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del mishkân.

(11:25) Entonces descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.

(11:26) Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al mishkân; y profetizaron en el campamento.

(11:27) Y corrió un joven y dio aviso a Môshêh, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.

(11:28) Entonces respondió Yehôshua hijo de Nun, ayudante de Môshêh, uno de sus jóvenes, y dijo: ‘adôn mío Môshêh, impídelos.

(11:29) Y Môshêh le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Bien que todo el pueblo de fuese profeta, y que pusiera su espíritu sobre ellos.

(11:30) Y Môshêh volvió al campamento, él y los ancianos de Yisrâ’ël.

(11:31) Y vino un viento de , y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra.

(11:32) Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento.

(11:33) Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de se encendió en el pueblo, e hirió al pueblo con una plaga muy grande.

(11:34) Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.

(11:35) De Kibrot-hataava partió el pueblo a Hazerot, y se quedó en Hazerot.

(12:1) María y ‘Aharôn hablaron contra Môshêh a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.

(12:2) Y dijeron: ¿Solamente por Môshêh ha hablado ? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó .

(12:3) Y aquel varón Môshêh era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.

(12:4) Luego dijo a Môshêh, a ‘Aharôn y a María: Salid vosotros tres al mishkân de reunión. Y salieron ellos tres.

(12:5) Entonces descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del mishkân, y llamó a ‘Aharôn y a María; y salieron ambos.

(12:6) Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de , le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.

(12:7) No así a mi siervo Môshêh, que es fiel en toda mi casa.

(12:8) Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de . ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Môshêh?

(12:9) Entonces la ira de se encendió contra ellos; y se fue.

(12:10) Y la nube se apartó del mishkân, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró ‘Aharôn a María, y he aquí que estaba leprosa.

(12:11) Y dijo ‘Aharôn a Môshêh: ¡Ah! ‘adôn mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado.

(12:12) No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne.

(12:13) Entonces Môshêh clamó a , diciendo: Te ruego, oh ‘Elohîm, que la sanes ahora.

(12:14) Respondió a Môshêh: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no se avergonzaría por siete días? Sea echada fuera del campamento por siete días, y después volverá a la congregación.

(12:15) Así María fue echada del campamento siete días; y el pueblo no pasó adelante hasta que se reunió María con ellos.

(12:16) Después el pueblo partió de Hazerot, y acamparon en el desierto de Paran.

(13:1) Y habló a Môshêh, diciendo:

(13:2) Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Kena’an, la cual yo doy a los hijos de Yisrâ’ël; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos.

(13:3) Y Môshêh los envió desde el desierto de Paran, conforme a la palabra de ; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Yisrâ’ël.

(13:4) Estos son sus nombres: De la tribu de Re’uben, Samúa hijo de Zacur.

(13:5) De la tribu de Shimeôn, Safat hijo de Horí.

(13:6) De la tribu de Yehûdâh, Caleb hijo de Jefone.

(13:7) De la tribu de Yisaskhar, Igal hijo de Yôsëf.

(13:8) De la tribu de ‘Efrayim, Hoshea` hijo de Nun.

(13:9) De la tribu de Benyamîn, Palti hijo de Rafú.

(13:10) De la tribu de Zebulun, Gadiel hijo de Sodi.

(13:11) De la tribu de Yôsëf: de la tribu de Manashêh, Gadi hijo de Susi.

(13:12) De la tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali.

(13:13) De la tribu de ‘Asher, Setur hijo de Micael.

(13:14) De la tribu de Naftali, Nahbi hijo de Vapsi.

(13:15) De la tribu de Gad, Geuel hijo de Maqui.

(13:16) Estos son los nombres de los varones que Môshêh envió a reconocer la tierra; y a Hoshea` hijo de Nun le puso Môshêh el nombre de Yehôshua.

(13:17) Los envió, pues, Môshêh a reconocer la tierra de Kena’an, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte,

(13:18) y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso;

(13:19) cómo es la tierra habitada, si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas;

(13:20) y cómo es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no; y esforzaos, y tomad del fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas.

(13:21) Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Hamat.

(13:22) Y subieron al Neguev y vinieron hasta Jebron; y allí estaban Ahimán, Sesai y Talmai, hijos de Anac. Jebron fue edificada siete años antes de Zoán en Mitzrayim.

(13:23) Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

(13:24) Y se llamó aquel lugar el Valle de Escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Yisrâ’ël.

(13:25) Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días.

(13:26) Y anduvieron y vinieron a Môshêh y a ‘Aharôn, y a toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël, en el desierto de Paran, en Qadesh, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra.

(13:27) Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.

(13:28) Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

(13:29) Amalek habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Yarden.

(13:30) Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Môshêh, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.

(13:31) Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

(13:32) Y hablaron mal entre los hijos de Yisrâ’ël, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

(13:33) También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

(14:1) Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.

(14:2) Y se quejaron contra Môshêh y contra ‘Aharôn todos los hijos de Yisrâ’ël; y les dijo toda la multitud: ¡Bien que muriéramos en la tierra de Mitzrayim; o en este desierto bien que muriéramos!

(14:3) ¿Y por qué nos trae a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Mitzrayim?

(14:4) Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Mitzrayim.

(14:5) Entonces Môshêh y ‘Aharôn se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Yisrâ’ël.

(14:6) Y Yehôshua hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos,

(14:7) y hablaron a toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.

(14:8) Si se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel.

(14:9) Por tanto, no seáis rebeldes contra , ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está ; no los temáis.

(14:10) Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero el esplendor de se mostró en el mishkân de reunión a todos los hijos de Yisrâ’ël,

(14:11) y dijo a Môshêh: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?

(14:12) Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.

(14:13) Pero Môshêh respondió a : Lo oirán luego los mitzrîm, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder;

(14:14) y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh , estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh , y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego;

(14:15) y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo:

(14:16) Por cuanto no pudo meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto.

(14:17) Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del ‘adôn, como lo hablaste, diciendo:

(14:18) , tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.

(14:19) Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Mitzrayim hasta aquí.

(14:20) Entonces dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.

(14:21) Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi esplendor llena toda la tierra,

(14:22) todos los que vieron mi esplendor y mis señales que he hecho en Mitzrayim y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz,

(14:23) no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá.

(14:24) Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.

(14:25) Ahora bien, el amalecita y el cananeo habitan en el valle; volveos mañana y salid al desierto, camino del Mar de Sûf.

(14:26) Y habló a Môshêh y a ‘Aharôn, diciendo:

(14:27) ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Yisrâ’ël, que de mí se quejan?

(14:28) Diles: Vivo yo, dice , que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.

(14:29) En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí.

(14:30) Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Yehôshua hijo de Nun.

(14:31) Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.

(14:32) En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.

(14:33) Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.

(14:34) Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.

(14:35) Yo he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán.

(14:36) Y los varones que Môshêh envió a reconocer la tierra, y que al volver habían hecho murmurar contra él a toda la congregación, desacreditando aquel país,

(14:37) aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de .

(14:38) Pero Yehôshua hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra.

(14:39) Y Môshêh dijo estas cosas a todos los hijos de Yisrâ’ël, y el pueblo se enlutó mucho.

(14:40) Y se levantaron por la mañana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado ; porque hemos pecado.

(14:41) Y dijo Môshêh: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de ? Esto tampoco os saldrá bien.

(14:42) No subáis, porque no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos.

(14:43) Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a , por eso no estará con vosotros.

(14:44) Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de , y Môshêh, no se apartaron de en medio del campamento.

(14:45) Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Horma.

(15:1) habló a Môshêh, diciendo:

(15:2) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que yo os doy,

(15:3) y hagáis ofrenda encendida a , holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad, o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a , de vacas o de ovejas;

(15:4) entonces el que presente su ofrenda a traerá como ofrenda la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite.

(15:5) De vino para la libación ofrecerás la cuarta parte de un hin, además del holocausto o del sacrificio, por cada cordero.

(15:6) Por cada carnero harás ofrenda de dos décimas de flor de harina, amasada con la tercera parte de un hin de aceite;

(15:7) y de vino para la libación ofrecerás la tercera parte de un hin, en olor grato a .

(15:8) Cuando ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de shâlôm a ,

(15:9) ofrecerás con el novillo una ofrenda de tres décimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite;

(15:10) y de vino para la libación ofrecerás la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor grato a .

(15:11) Así se hará con cada buey, o carnero, o cordero de las ovejas, o cabrito.

(15:12) Conforme al número así haréis con cada uno, según el número de ellos.

(15:13) Todo natural hará estas cosas así, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a .

(15:14) Y cuando habitare con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras generaciones, si hiciere ofrenda encendida de olor grato a , como vosotros hiciereis, así hará él.

(15:15) Un mismo estatuto tendréis vosotros de la congregación y el extranjero que con vosotros mora; será estatuto perpetuo por vuestras generaciones; como vosotros, así será el extranjero delante de .

(15:16) Una misma tôrâh y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.

(15:17) También habló a Môshêh, diciendo:

(15:18) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo,

(15:19) cuando comencéis a comer del pan de la tierra, ofreceréis ofrenda a .

(15:20) De lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la ofreceréis.

(15:21) De las primicias de vuestra masa daréis a ofrenda por vuestras generaciones.

(15:22) Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que ha dicho a Môshêh,

(15:23) todas las cosas que os ha mandado por medio de Môshêh, desde el día que lo mandó, y en adelante por vuestras edades,

(15:24) si el pecado fue hecho por yerro con ignorancia de la congregación, toda la congregación ofrecerá un novillo por holocausto en olor grato a , con su ofrenda y su libación conforme a la tôrâh, y un macho cabrío en expiación.

(15:25) Y el sacerdote hará expiación por toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël; y les será perdonado, porque yerro es; y ellos traerán sus ofrendas, ofrenda encendida a , y sus expiaciones delante de por sus yerros.

(15:26) Y será perdonado a toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël, y al extranjero que mora entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo.

(15:27) Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año para expiación.

(15:28) Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de , la reconciliará, y le será perdonado.

(15:29) El nacido entre los hijos de Yisrâ’ël, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma tôrâh tendréis para el que hiciere algo por yerro.

(15:30) Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a ; esa persona será cortada de en medio de su pueblo.

(15:31) Por cuanto tuvo en poco la palabra de , y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella.

(15:32) Estando los hijos de Yisrâ’ël en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en shabbât.

(15:33) Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Môshêh y a ‘Aharôn, y a toda la congregación;

(15:34) y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer.

(15:35) Y dijo a Môshêh: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento.

(15:36) Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon, y murió, como mandó a Môshêh.

(15:37) Y habló a Môshêh, diciendo:

(15:38) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, y diles que se hagan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada franja de los bordes un cordón de azul.

(15:39) Y os servirá de franja, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de , para ponerlos por obra; y no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituyáis.

(15:40) Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis qâddôshîm a vuestro ‘Elohîm.

(15:41) Yo vuestro ‘Elohîm, que os saqué de la tierra de Mitzrayim, para ser vuestro ‘Elohîm. Yo vuestro ‘Elohîm.

(16:1) Qoraj hijo de Yitzjar, hijo de Kojat, hijo de Levî, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Re’uben, tomaron gente,

(16:2) y se levantaron contra Môshêh con doscientos cincuenta varones de los hijos de Yisrâ’ël, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre.

(16:3) Y se juntaron contra Môshêh y ‘Aharôn y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son qâddôshîm, y en medio de ellos está ; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de ?

(16:4) Cuando oyó esto Môshêh, se postró sobre su rostro;

(16:5) y habló a Qoraj y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará quién es suyo, y quién es qâddôsh, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él lo acercará a sí.

(16:6) Haced esto: tomaos incensarios, Qoraj y todo su séquito,

(16:7) y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso delante de mañana; y el varón a quien escogiere, aquel será el qâddôsh; esto os baste, hijos de Levî.

(16:8) Dijo más Môshêh a Qoraj: Oíd ahora, hijos de Levî:

(16:9) ¿Os es poco que el ‘Elohîm de Yisrâ’ël os haya apartado de la congregación de Yisrâ’ël, acercándoos a él para que ministréis en el servicio del mishkân de , y estéis delante de la congregación para ministrarles,

(16:10) y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Levî contigo? ¿Procuráis también el sacerdocio?

(16:11) Por tanto, tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra ; pues ‘Aharôn, ¿qué es, para que contra él murmuréis?

(16:12) Y envió Môshêh a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá.

(16:13) ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?

(16:14) Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos.

(16:15) Entonces Môshêh se enojó en gran manera, y dijo a : No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal.

(16:16) Después dijo Môshêh a Qoraj: Tú y todo tu séquito, poneos mañana delante de ; tú, y ellos, y ‘Aharôn;

(16:17) y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; tú también, y ‘Aharôn, cada uno con su incensario.

(16:18) Y tomó cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del mishkân de reunión con Môshêh y ‘Aharôn.

(16:19) Ya Qoraj había hecho juntar contra ellos toda la congregación a la puerta del mishkân de reunión; entonces el esplendor de apareció a toda la congregación.

(16:20) Y habló a Môshêh y a ‘Aharôn, diciendo:

(16:21) Apartaos de entre esta congregación, y los consumiré en un momento.

(16:22) Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: ‘Elohîm, ‘Elohîm de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? ¿Por qué airarte contra toda la congregación?

(16:23) Entonces habló a Môshêh, diciendo:

(16:24) Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Qoraj, Datán y Abiram.

(16:25) Entonces Môshêh se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Yisrâ’ël fueron en pos de él.

(16:26) Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados.

(16:27) Y se apartaron de las tiendas de Qoraj, de Datán y de Abiram en derredor; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos.

(16:28) Y dijo Môshêh: En esto conoceréis que me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad.

(16:29) Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, no me envió.

(16:30) Mas si hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al She’ôl, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a .

(16:31) Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.

(16:32) Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Qoraj, y a todos sus bienes.

(16:33) Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al She’ôl, y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.

(16:34) Y todo Yisrâ’ël, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decían: No nos trague también la tierra.

(16:35) También salió fuego de delante de , y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso.

(16:36) Entonces habló a Môshêh, diciendo:

(16:37) Di a Eleazar hijo del sacerdote ‘Aharôn, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame más allá el fuego; porque son apartados qâddôsh

(16:38) los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y harán de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ellos delante de , son apartados qâddôsh, y serán como señal a los hijos de Yisrâ’ël.

(16:39) Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y los batieron para cubrir el altar,

(16:40) en recuerdo para los hijos de Yisrâ’ël, de que ningún extraño que no sea de la descendencia de ‘Aharôn se acerque para ofrecer incienso delante de , para que no sea como Qoraj y como su séquito; según se lo dijo por medio de Môshêh.

(16:41) El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël murmuró contra Môshêh y ‘Aharôn, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de .

(16:42) Y aconteció que cuando se juntó la congregación contra Môshêh y ‘Aharôn, miraron hacia el mishkân de reunión, y he aquí la nube lo había cubierto, y apareció el esplendor de .

(16:43) Y vinieron Môshêh y ‘Aharôn delante del mishkân de reunión.

(16:44) Y habló a Môshêh, diciendo:

(16:45) Apartaos de en medio de esta congregación, y los consumiré en un momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

(16:46) Y dijo Môshêh a ‘Aharôn: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de ; la mortandad ha comenzado.

(16:47) Entonces tomó ‘Aharôn el incensario, como Môshêh dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo,

(16:48) y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad.

(16:49) Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin los muertos por la rebelión de Qoraj.

(16:50) Después volvió ‘Aharôn a Môshêh a la puerta del mishkân de reunión, cuando la mortandad había cesado.

(17:1) Luego habló a Môshêh, diciendo:

(17:2) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, y toma de ellos una vara por cada casa de los padres, de todos los príncipes de ellos, doce varas conforme a las casas de sus padres; y escribirás el nombre de cada uno sobre su vara.

(17:3) Y escribirás el nombre de ‘Aharôn sobre la vara de Levî; porque cada jefe de familia de sus padres tendrá una vara.

(17:4) Y las pondrás en el mishkân de reunión delante del testimonio, donde yo me manifestaré a vosotros.

(17:5) Y florecerá la vara del varón que yo escoja, y haré cesar de delante de mí las quejas de los hijos de Yisrâ’ël con que murmuran contra vosotros.

(17:6) Y Môshêh habló a los hijos de Yisrâ’ël, y todos los príncipes de ellos le dieron varas; cada príncipe por las casas de sus padres una vara, en total doce varas; y la vara de ‘Aharôn estaba entre las varas de ellos.

(17:7) Y Môshêh puso las varas delante de en el mishkân del testimonio.

(17:8) Y aconteció que el día siguiente vino Môshêh al mishkân del testimonio; y he aquí que la vara de ‘Aharôn de la casa de Levî había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras.

(17:9) Entonces sacó Môshêh todas las varas de delante de a todos los hijos de Yisrâ’ël; y ellos lo vieron, y tomaron cada uno su vara.

(17:10) Y dijo a Môshêh: Vuelve la vara de ‘Aharôn delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que no mueran.

(17:11) E hizo Môshêh como le mandó , así lo hizo.

(17:12) Entonces los hijos de Yisrâ’ël hablaron a Môshêh, diciendo: He aquí nosotros somos muertos, perdidos somos, todos nosotros somos perdidos.

(17:13) Cualquiera que se acercare, el que viniere al mishkân de , morirá. ¿Acabaremos por perecer todos?

(18:1) dijo a ‘Aharôn: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis el pecado del lugar qâddôsh; y tú y tus hijos contigo llevaréis el pecado de vuestro sacerdocio.

(18:2) Y a tus hermanos también, la tribu de Levî, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo, y te servirán; y tú y tus hijos contigo serviréis delante del mishkân del testimonio.

(18:3) Y guardarán lo que tú ordenes, y el cargo de todo el mishkân; mas no se acercarán a los utensilios qâddôshîm ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros.

(18:4) Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del mishkân de reunión en todo el servicio del mishkân; ningún extraño se ha de acercar a vosotros.

(18:5) Y tendréis el cuidado del lugar qâddôsh, y el cuidado del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Yisrâ’ël.

(18:6) Porque he aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levîm de entre los hijos de Yisrâ’ël, dados a vosotros en don de , para que sirvan en el ministerio del mishkân de reunión.

(18:7) Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y del velo adentro, y ministraréis. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá.

(18:8) Dijo más a ‘Aharôn: He aquí yo te he dado también el cuidado de mis ofrendas; todas las cosas consagradas de los hijos de Yisrâ’ël te he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.

(18:9) Esto será tuyo de la ofrenda de las cosas qaddashim, reservadas del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiación por el pecado de ellos, y toda expiación por la culpa de ellos, que me han de presentar, será cosa qôdesh qadashîm para ti y para tus hijos.

(18:10) En el lugar qâddôsh la comerás; todo varón comerá de ella; cosa qôdesh será para ti.

(18:11) Esto también será tuyo: la ofrenda elevada de sus dones, y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Yisrâ’ël, he dado a ti y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo limpio en tu casa comerá de ellas.

(18:12) De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a , para ti las he dado.

(18:13) Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a , serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas.

(18:14) Todo lo consagrado por voto en Yisrâ’ël será tuyo.

(18:15) Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a , así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo.

(18:16) De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del lugar qâddôsh, que es de veinte geras.

(18:17) Mas el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el primogénito de cabra, no redimirás; apartados qâddôsh son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor grato a .

(18:18) Y la carne de ellos será tuya; como el pecho de la ofrenda mecida y como la espaldilla derecha, será tuya.

(18:19) Todas las ofrendas elevadas de las cosas qaddashim, que los hijos de Yisrâ’ël ofrecieren a , las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de para ti y para tu descendencia contigo.

(18:20) Y dijo a ‘Aharôn: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Yisrâ’ël.

(18:21) Y he aquí yo he dado a los hijos de Levî todos los diezmos en Yisrâ’ël por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del mishkân de reunión.

(18:22) Y no se acercarán más los hijos de Yisrâ’ël al mishkân de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran.

(18:23) Mas los levîm harán el servicio del mishkân de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Yisrâ’ël.

(18:24) Porque a los levîm he dado por heredad los diezmos de los hijos de Yisrâ’ël, que ofrecerán a en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Yisrâ’ël no poseerán heredad.

(18:25) Y habló a Môshêh, diciendo:

(18:26) Así hablarás a los levîm, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Yisrâ’ël los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a el diezmo de los diezmos.

(18:27) Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar.

(18:28) Así ofreceréis también vosotros ofrenda a de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Yisrâ’ël; y daréis de ellos la ofrenda de al sacerdote ‘Aharôn.

(18:29) De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a ; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada.

(18:30) Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levîm como producto de la era, y como producto del lagar.

(18:31) Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el mishkân de reunión.

(18:32) Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido la mejor parte de él; y no contaminaréis las cosas qaddashim de los hijos de Yisrâ’ël, y no moriréis.

(19:1) habló a Môshêh y a ‘Aharôn, diciendo:

(19:2) Esta es la ordenanza de la tôrâh que ha prescrito, diciendo: Di a los hijos de Yisrâ’ël que te traigan una vaca alazana, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo;

(19:3) y la daréis a Eleazar el sacerdote, y él la sacará fuera del campamento, y la hará degollar en su presencia.

(19:4) Y Eleazar el sacerdote tomará de la sangre con su dedo, y rociará hacia la parte delantera del mishkân de reunión con la sangre de ella siete veces;

(19:5) y hará quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con su estiércol, hará quemar.

(19:6) Luego tomará el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y escarlata, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca.

(19:7) El sacerdote lavará luego sus vestidos, lavará también su cuerpo con agua, y después entrará en el campamento; y será inmundo el sacerdote hasta la noche.

(19:8) Asimismo el que la quemó lavará sus vestidos en agua, también lavará en agua su cuerpo, y será inmundo hasta la noche.

(19:9) Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la vaca y las pondrá fuera del campamento en lugar limpio, y las guardará la congregación de los hijos de Yisrâ’ël para el agua de purificación; es una expiación.

(19:10) Y el que recogió las cenizas de la vaca lavará sus vestidos, y será inmundo hasta la noche; y será estatuto perpetuo para los hijos de Yisrâ’ël, y para el extranjero que mora entre ellos.

(19:11) El que tocare cadáver de cualquier persona será inmundo siete días.

(19:12) Al tercer día se purificará con aquella agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día.

(19:13) Todo aquel que tocare cadáver de cualquier persona, y no se purificare, el mishkân de contaminó, y aquella persona será cortada de Yisrâ’ël; por cuanto el agua de la purificación no fue rociada sobre él, inmundo será, y su inmundicia será sobre él.

(19:14) Esta es la tôrâh para cuando alguno muera en la tienda: cualquiera que entre en la tienda, y todo el que esté en ella, será inmundo siete días.

(19:15) Y toda vasija abierta, cuya tapa no esté bien ajustada, será inmunda;

(19:16) y cualquiera que tocare algún muerto a espada sobre la faz del campo, o algún cadáver, o hueso humano, o sepulcro, siete días será inmundo.

(19:17) Y para el inmundo tomarán de la ceniza de la vaca quemada de la expiación, y echarán sobre ella agua corriente en un recipiente;

(19:18) y un hombre limpio tomará hisopo, y lo mojará en el agua, y rociará sobre la tienda, sobre todos los muebles, sobre las personas que allí estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado el hueso, o el asesinado, o el muerto, o el sepulcro.

(19:19) Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al séptimo día; y cuando lo haya purificado al día séptimo, él lavará luego sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será limpio a la noche.

(19:20) Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el mishkân de ; no fue rociada sobre él el agua de la purificación; es inmundo.

(19:21) Les será estatuto perpetuo; también el que rociare el agua de la purificación lavará sus vestidos; y el que tocare el agua de la purificación será inmundo hasta la noche.

(19:22) Y todo lo que el inmundo tocare, será inmundo; y la persona que lo tocare será inmunda hasta la noche.

(20:1) Llegaron los hijos de Yisrâ’ël, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Qadesh; y allí murió María, y allí fue sepultada.

(20:2) Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Môshêh y ‘Aharôn.

(20:3) Y habló el pueblo contra Môshêh, diciendo: ¡Bien que hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de !

(20:4) ¿Por qué hiciste venir la congregación de a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?

(20:5) ¿Y por qué nos has hecho subir de Mitzrayim, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.

(20:6) Y se fueron Môshêh y ‘Aharôn de delante de la congregación a la puerta del mishkân de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y el esplendor de apareció sobre ellos.

(20:7) Y habló a Môshêh, diciendo:

(20:8) Toma la vara, y reúne la congregación, tú y ‘Aharôn tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

(20:9) Entonces Môshêh tomó la vara de delante de , como él le mandó.

(20:10) Y reunieron Môshêh y ‘Aharôn a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

(20:11) Entonces alzó Môshêh su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

(20:12) Y dijo a Môshêh y a ‘Aharôn: Por cuanto no creísteis en mí, para apartarme qâddôsh delante de los hijos de Yisrâ’ël, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

(20:13) Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Yisrâ’ël con , y él se purificó en ellos.

(20:14) Envió Môshêh embajadores al rey de Edom desde Qadesh, diciendo: Así dice Yisrâ’ël tu hermano: Tú has sabido todo el trabajo que nos ha venido;

(20:15) cómo nuestros padres descendieron a Mitzrayim, y estuvimos en Mitzrayim largo tiempo, y los mitzrîm nos maltrataron, y a nuestros padres;

(20:16) y clamamos a , el cual oyó nuestra voz, y envió un malak, y nos sacó de Mitzrayim; y he aquí estamos en Qadesh, ciudad cercana a tus fronteras.

(20:17) Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por viña, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a diestra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio.

(20:18) Edom le respondió: No pasarás por mi país; de otra manera, saldré contra ti armado.

(20:19) Y los hijos de Yisrâ’ël dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiéremos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas; déjame solamente pasar a pie, nada más.

(20:20) Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte.

(20:21) No quiso, pues, Edom dejar pasar a Yisrâ’ël por su territorio, y se desvió Yisrâ’ël de él.

(20:22) Y partiendo de Qadesh los hijos de Yisrâ’ël, toda aquella congregación, vinieron al monte de Hor.

(20:23) Y habló a Môshêh y a ‘Aharôn en el monte de Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo:

(20:24) ‘Aharôn será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que yo di a los hijos de Yisrâ’ël, por cuanto fuisteis rebeldes a mi mandamiento en las aguas de la rencilla.

(20:25) Toma a ‘Aharôn y a Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor,

(20:26) y desnuda a ‘Aharôn de sus vestiduras, y viste con ellas a Eleazar su hijo; porque ‘Aharôn será reunido a su pueblo, y allí morirá.

(20:27) Y Môshêh hizo como le mandó; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregación.

(20:28) Y Môshêh desnudó a ‘Aharôn de sus vestiduras, y se las vistió a Eleazar su hijo; y ‘Aharôn murió allí en la cumbre del monte, y Môshêh y Eleazar descendieron del monte.

(20:29) Y viendo toda la congregación que ‘Aharôn había muerto, le hicieron duelo por treinta días todas la familias de Yisrâ’ël.

(21:1) Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Yisrâ’ël por el camino de Atarim, peleó contra Yisrâ’ël, y tomó de él prisioneros.

(21:2) Entonces Yisrâ’ël hizo voto a , y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.

(21:3) Y escuchó la voz de Yisrâ’ël, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.

(21:4) Después partieron del monte de Hor, camino del Mar de Sûf, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.

(21:5) Y habló el pueblo contra ‘Elohîm y contra Môshêh: ¿Por qué nos hiciste subir de Mitzrayim para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.

(21:6) Y envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Yisrâ’ël.

(21:7) Entonces el pueblo vino a Môshêh y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra , y contra ti; ruega a que quite de nosotros estas serpientes. Y Môshêh oró por el pueblo.

(21:8) Y dijo a Môshêh: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.

(21:9) Y Môshêh hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.

(21:10) Después partieron los hijos de Yisrâ’ël y acamparon en Obot.

(21:11) Y partiendo de Obot, acamparon en Ije-abarim, en el desierto que está enfrente de Moab, al nacimiento del sol.

(21:12) Partieron de allí, y acamparon en el valle de Zered.

(21:13) De allí partieron, y acamparon al otro lado de Arnón, que está en el desierto, y que sale del territorio del amorreo; porque Arnón es límite de Moab, entre Moab y el amorreo.

(21:14) Por tanto se dice en el libro de las batallas de : Lo que hizo en el Mar de Sûf, Y en los arroyos de Arnón;

(21:15) Y a la corriente de los arroyos Que va a parar en Ar, Y descansa en el límite de Moab.

(21:16) De allí vinieron a Beer: este es el pozo del cual dijo a Môshêh: Reúne al pueblo, y les daré agua.

(21:17) Entonces, cantó Yisrâ’ël este cántico: Sube, oh pozo; a él cantad;

(21:18) Pozo, el cual cavaron los ‘adônîm. Lo cavaron los príncipes del pueblo, Y el legislador, con sus báculos.

(21:19) y de Matana a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot;

(21:20) y de Bamot al valle que está en los campos de Moab, y a la cumbre de Pisga, que mira hacia el desierto.

(21:21) Entonces envió Yisrâ’ël embajadores a Sehón rey de los amorreos, diciendo:

(21:22) Pasaré por tu tierra; no nos iremos por los sembrados, ni por las viñas; no beberemos las aguas de los pozos; por el camino real iremos, hasta que pasemos tu territorio.

(21:23) Mas Sehón no dejó pasar a Yisrâ’ël por su territorio, sino que juntó Sehón todo su pueblo y salió contra Yisrâ’ël en el desierto, y vino a Jahaza y peleó contra Yisrâ’ël.

(21:24) Y lo hirió Yisrâ’ël a filo de espada, y tomó su tierra desde Arnón hasta Jaboc, hasta los hijos de Amón; porque la frontera de los hijos de Amón era fuerte.

(21:25) Y tomó Yisrâ’ël todas estas ciudades, y habitó Yisrâ’ël en todas las ciudades del amorreo, en Hesbón y en todas sus aldeas.

(21:26) Porque Hesbón era la ciudad de Sehón rey de los amorreos, el cual había tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnón.

(21:27) Por tanto dicen los proverbistas: Venid a Hesbón, Edifíquese y repárese la ciudad de Sehón.

(21:28) Porque fuego salió de Hesbón, Y llama de la ciudad de Sehón, Y consumió a Ar de Moab, A los ‘adônîm de las alturas de Arnón.

(21:29) ¡Ay de ti, Moab! Pereciste, pueblo de Quemos. Fueron puestos sus hijos en huida, Y sus hijas en cautividad, Por Sehón rey de los amorreos.

(21:30) Mas devastamos el reino de ellos; Pereció Hesbón hasta Dibón, Y destruimos hasta Nofa y Medeba.

(21:31) Así habitó Yisrâ’ël en la tierra del amorreo.

(21:32) También envió Môshêh a reconocer a Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al amorreo que estaba allí.

(21:33) Y volvieron, y subieron camino de Basán; y salió contra ellos Og rey de Basán, él y todo su pueblo, para pelear en Edrei.

(21:34) Entonces dijo a Môshêh: No le tengas miedo, porque en tu mano lo he entregado, a él y a todo su pueblo, y a su tierra; y harás de él como hiciste de Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.

(21:35) E hirieron a él y a sus hijos, y a toda su gente, sin que le quedara uno, y se apoderaron de su tierra.

(22:1) Partieron los hijos de Yisrâ’ël, y acamparon en los campos de Moab junto al Yarden, frente a Yerijôh.

(22:2) Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Yisrâ’ël había hecho al amorreo.

(22:3) Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Yisrâ’ël.

(22:4) Y dijo Moab a los ancianos de Madyan: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.

(22:5) Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Mitzrayim, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí.

(22:6) Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.

(22:7) Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madyan con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

(22:8) El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

(22:9) Y vino ‘Elohîm a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo?

(22:10) Y Balaam respondió a ‘Elohîm: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:

(22:11) He aquí, este pueblo que ha salido de Mitzrayim cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo.

(22:12) Entonces dijo ‘Elohîm a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.

(22:13) Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque no me quiere dejar ir con vosotros.

(22:14) Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.

(22:15) Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros;

(22:16) los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí;

(22:17) porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo.

(22:18) Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de mi ‘Elohîm para hacer cosa chica ni grande.

(22:19) Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir .

(22:20) Y vino ‘Elohîm a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

(22:21) Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab.

(22:22) Y la ira de ‘Elohîm se encendió porque él iba; y el malak de se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos.

(22:23) Y el asna vio al malak de , que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino.

(22:24) Pero el malak de se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro.

(22:25) Y viendo el asna al malak de , se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla.

(22:26) Y el malak de pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda.

(22:27) Y viendo el asna al malak de , se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo.

(22:28) Entonces abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?

(22:29) Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Bien que tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!

(22:30) Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.

(22:31) Entonces abrió los ojos de Balaam, y vio al malak de que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro.

(22:32) Y el malak de le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí.

(22:33) El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva.

(22:34) Entonces Balaam dijo al malak de : He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré.

(22:35) Y el malak de dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

(22:36) Oyendo Balac que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, que está junto al límite de Arnón, que está al extremo de su territorio.

(22:37) Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a llamarte? ¿Por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte?

(22:38) Balaam respondió a Balac: He aquí yo he venido a ti; mas ¿podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que ‘Elohîm pusiere en mi boca, esa hablaré.

(22:39) Y fue Balaam con Balac, y vinieron a Quiriat-huzot.

(22:40) Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él.

(22:41) El día siguiente, Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-Ba’al, y desde allí vio a los más cercanos del pueblo.

(23:1) Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

(23:2) Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.

(23:3) Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; quizá me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te avisaré. Y se fue a un monte descubierto.

(23:4) Y vino ‘Elohîm al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.

(23:5) Y puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.

(23:6) Y volvió a él, y he aquí estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

(23:7) Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; Ven, maldíceme a Ya’aqôb, Y ven, execra a Yisrâ’ël.

(23:8) ¿Por qué maldeciré yo al que ‘Elohîm no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que no ha execrado?

(23:9) Porque de la cumbre de las peñas lo veré, Y desde los collados lo miraré; He aquí un pueblo que habitará confiado, Y no será contado entre las naciones.

(23:10) ¿Quién contará el polvo de Ya’aqôb, O el número de la cuarta parte de Yisrâ’ël? Muera yo la muerte de los rectos, Y mi postrimería sea como la suya.

(23:11) Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, y he aquí has proferido bendiciones.

(23:12) El respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que ponga en mi boca?

(23:13) Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas; solamente los más cercanos verás, y no los verás todos; y desde allí me los maldecirás.

(23:14) Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

(23:15) Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a ‘Elohîm allí.

(23:16) Y salió al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile así.

(23:17) Y vino a él, y he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab; y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho ?

(23:18) Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zipor:

(23:19) ‘Elohîm no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?

(23:20) He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla.

(23:21) No ha notado iniquidad en Ya’aqôb, Ni ha visto perversidad en Yisrâ’ël. su ‘Elohîm está con él, Y júbilo de rey en él.

(23:22) ‘Elohîm los ha sacado de Mitzrayim; Tiene fuerzas como de búfalo.

(23:23) Porque contra Ya’aqôb no hay agüero, Ni adivinación contra Yisrâ’ël. Como ahora, será dicho de Ya’aqôb y de Yisrâ’ël: ¡Lo que ha hecho ‘Elohîm!

(23:24) He aquí el pueblo que como león se levantará, Y como león se erguirá; No se echará hasta que devore la presa, Y beba la sangre de los muertos.

(23:25) Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas.

(23:26) Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho que todo lo que me diga, eso tengo que hacer?

(23:27) Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevaré a otro lugar; por ventura parecerá bien a ‘Elohîm que desde allí me lo maldigas.

(23:28) Y Balac llevó a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto.

(23:29) Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete becerros y siete carneros.

(23:30) Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

(24:1) Cuando vio Balaam que parecía bien a que él bendijese a Yisrâ’ël, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto;

(24:2) y alzando sus ojos, vio a Yisrâ’ël alojado por sus tribus; y el Espíritu de ‘Elohîm vino sobre él.

(24:3) Entonces tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varón de ojos abiertos;

(24:4) Dijo el que oyó los dichos de ‘Elohîm, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos:

(24:5) ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Ya’aqôb, Tus habitaciones, oh Yisrâ’ël!

(24:6) Como arroyos están extendidas, Como huertos junto al río, Como áloes plantados por , Como cedros junto a las aguas.

(24:7) De sus manos destilarán aguas, Y su descendencia será en muchas aguas; Enaltecerá su rey más que Agag, Y su reino será engrandecido.

(24:8) ‘Elohîm lo sacó de Mitzrayim; Tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, Desmenuzará sus huesos, Y las traspasará con sus saetas.

(24:9) Se encorvará para echarse como león, Y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren.

(24:10) Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.

(24:11) Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honraría, mas he aquí que te ha privado de honra.

(24:12) Y Balaam le respondió: ¿No lo declaré yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo:

(24:13) Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, yo no podré traspasar el dicho de para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio, mas lo que hable , eso diré yo?

(24:14) He aquí, yo me voy ahora a mi pueblo; por tanto, ven, te indicaré lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días.

(24:15) Y tomó su parábola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varón de ojos abiertos;

(24:16) Dijo el que oyó los dichos de , Y el que sabe la ciencia dha’Elyôn, El que vio la visión del Omnipotente; Caído, pero abiertos los ojos:

(24:17) Lo veré, mas no ahora; Lo miraré, mas no de cerca; Saldrá ESTRELLA de Ya’aqôb, Y se levantará cetro de Yisrâ’ël, Y herirá las sienes de Moab, Y destruirá a todos los hijos de Shet.

(24:18) Será tomada Edom, Será también tomada Seir por sus enemigos, E Yisrâ’ël se portará varonilmente.

(24:19) De Ya’aqôb saldrá el dominador, Y destruirá lo que quedare de la ciudad.

(24:20) Y viendo a Amalek, tomó su parábola y dijo: Amalek, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre.

(24:21) Y viendo al ceneo, tomó su parábola y dijo: Fuerte es tu habitación; Pon en la peña tu nido;

(24:22) Porque el ceneo será echado, Cuando ‘Ashûr te llevará cautivo.

(24:23) Tomó su parábola otra vez, y dijo: ¡Ay! ¿quién vivirá cuando hiciere ‘Elohîm estas cosas?

(24:24) Vendrán naves de la costa de Quitim, Y afligirán a ‘Ashûr, afligirán también a ‘Eber; Mas él también perecerá para siempre.

(24:25) Entonces se levantó Balaam y se fue, y volvió a su lugar; y también Balac se fue por su amino.

(25:1) Moraba Yisrâ’ël en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab,

(25:2) las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus ‘elohîm; y el pueblo comió, y se inclinó a sus ‘elohîm.

(25:3) Así acudió el pueblo a Ba’al-peor; y el furor de se encendió contra Yisrâ’ël.

(25:4) Y dijo a Môshêh: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante delante del sol, y el ardor de la ira de se apartará de Yisrâ’ël.

(25:5) Entonces Môshêh dijo a los jueces de Yisrâ’ël: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han juntado con Ba’al-peor.

(25:6) Y he aquí un varón de los hijos de Yisrâ’ël vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Môshêh y de toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël, mientras lloraban ellos a la puerta del mishkân de reunión.

(25:7) Y lo vio Pinjas hijo de Eleazar, hijo del sacerdote ‘Aharôn, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano;

(25:8) y fue tras el varón de Yisrâ’ël a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Yisrâ’ël, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Yisrâ’ël.

(25:9) Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.

(25:10) Entonces habló a Môshêh, diciendo:

(25:11) Pinjas hijo de Eleazar, hijo del sacerdote ‘Aharôn, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Yisrâ’ël, llevado de celo entre ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Yisrâ’ël.

(25:12) Por tanto diles: He aquí yo establezco mi pacto de shâlôm con él;

(25:13) y tendrá él, y su descendencia después de él, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su ‘Elohîm e hizo expiación por los hijos de Yisrâ’ël.

(25:14) Y el nombre del varón que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Shimeôn.

(25:15) Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi hija de Zur, príncipe de pueblos, padre de familia en Madyan.

(25:16) Y habló a Môshêh, diciendo:

(25:17) Hostigad a los madianitas, y heridlos,

(25:18) por cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Ba’al-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del príncipe de Madyan, su hermana, la cual fue muerta el día de la mortandad por causa de Ba’al-peor.

(26:1) Aconteció después de la mortandad, que habló a Môshêh y a Eleazar hijo del sacerdote ‘Aharôn, diciendo:

(26:2) Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël, de veinte años arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a la guerra en Yisrâ’ël.

(26:3) Y Môshêh y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Yarden frente a Yerijôh, diciendo:

(26:4) Contaréis el pueblo de veinte años arriba, como mandó a Môshêh y a los hijos de Yisrâ’ël que habían salido de tierra de Mitzrayim.

(26:5) Re’uben, primogénito de Yisrâ’ël; los hijos de Re’uben: de Janok, la familia de los enoquitas; de Falú, la familia de los faluitas;

(26:6) de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.

(26:7) Estas son las familias de los rubenitas; y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta.

(26:8) Los hijos de Falú: Eliab.

(26:9) Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos Datán y Abiram fueron los del consejo de la congregación, que se rebelaron contra Môshêh y ‘Aharôn con el grupo de Qoraj, cuando se rebelaron contra ;

(26:10) y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Qoraj, cuando aquel grupo murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, para servir de escarmiento.

(26:11) Mas los hijos de Qoraj no murieron.

(26:12) Los hijos de Shimeôn por sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Yamin, la familia de los jaminitas; de Yakîn, la familia de los jaquinitas;

(26:13) de Zeraj, la familia de los zeraítas; de Shâ’ûl, la familia de los saulitas.

(26:14) Estas son las familias de los simeonitas, veintidós mil doscientos.

(26:15) Los hijos de Gad por sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas;

(26:16) de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;

(26:17) de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.

(26:18) Estas son las familias de Gad; y fueron contados de ellas cuarenta mil quinientos.

(26:19) Los hijos de Yehûdâh: Er y Onán; y Er y Onán murieron en la tierra de Kena’an.

(26:20) Y fueron los hijos de Yehûdâh por sus familias: de Shelâh, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zeraj, la familia de los zeraítas.

(26:21) Y fueron los hijos de Fares: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Jamul, la familia de los hamulitas.

(26:22) Estas son las familias de Yehûdâh, y fueron contados de ellas setenta y seis mil quinientos.

(26:23) Los hijos de Yisaskhar por sus familias; de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas;

(26:24) de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas.

(26:25) Estas son las familias de Yisaskhar, y fueron contados de ellas sesenta y cuatro mil trescientos.

(26:26) Los hijos de Zebulun por sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.

(26:27) Estas son las familias de los zabulonitas, y fueron contados de ellas sesenta mil quinientos.

(26:28) Los hijos de Yôsëf por sus familias: Manashêh y ‘Efrayim.

(26:29) Los hijos de Manashêh: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Gilâd; de Gilâd, la familia de los galaaditas.

(26:30) Estos son los hijos de Gilâd: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;

(26:31) de Asriel, la familia de los asrielitas; de Shikem, la familia de los siquemitas;

(26:32) de Semida, la familia de los semidaítas; de Hefer, la familia de los heferitas.

(26:33) Y Zelofehad hijo de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milkah y Tirsa.

(26:34) Estas son las familias de Manashêh; y fueron contados de ellas cincuenta y dos mil setecientos.

(26:35) Estos son los hijos de ‘Efrayim por sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas.

(26:36) Y estos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas.

(26:37) Estas son las familias de los hijos de ‘Efrayim; y fueron contados de ellas treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de Yôsëf por sus familias.

(26:38) Los hijos de Benyamîn por sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas;

(26:39) de Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas.

(26:40) Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas.

(26:41) Estos son los hijos de Benyamîn por sus familias; y fueron contados de ellos cuarenta y cinco mil seiscientos.

(26:42) Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias.

(26:43) De las familias de los suhamitas fueron contados sesenta y cuatro mil cuatrocientos.

(26:44) Los hijos de ‘Asher por sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas.

(26:45) Los hijos de Bería: de ‘Eber, la familia de los ‘Eberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.

(26:46) Y el nombre de la hija de ‘Asher fue Sera.

(26:47) Estas son las familias de los hijos de ‘Asher; y fueron contados de ellas cincuenta y tres mil cuatrocientos.

(26:48) Los hijos de Naftali, por sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;

(26:49) de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas.

(26:50) Estas son las familias de Naftali por sus familias; y fueron contados de ellas cuarenta y cinco mil cuatrocientos.

(26:51) Estos son los contados de los hijos de Yisrâ’ël, seiscientos un mil setecientos treinta.

(26:52) Y habló a Môshêh, diciendo:

(26:53) A éstos se repartirá la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres.

(26:54) A los más darás mayor heredad, y a los menos menor; y a cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.

(26:55) Pero la tierra será repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarán.

(26:56) Conforme a la suerte será repartida su heredad entre el grande y el pequeño.

(26:57) Los contados de los levîm por sus familias son estos: de Gershôn, la familia de los gersonitas; de Kojat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.

(26:58) Estas son las familias de los levîm: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Kojat engendró a Amram.

(26:59) La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de Levî, que le nació a Levî en Mitzrayim; ésta dio a luz de Amram a ‘Aharôn y a Môshêh, y a María su hermana.

(26:60) Y a ‘Aharôn le nacieron Nadab, Abihu, Eleazar e Itamar.

(26:61) Pero Nadab y Abihu murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de .

(26:62) De los levîm fueron contados veintitrés mil, todos varones de un mes arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Yisrâ’ël, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Yisrâ’ël.

(26:63) Estos son los contados por Môshêh y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron los hijos de Yisrâ’ël en los campos de Moab, junto al Yarden frente a Yerijôh.

(26:64) Y entre éstos ninguno hubo de los contados por Môshêh y el sacerdote ‘Aharôn, quienes contaron a los hijos de Yisrâ’ël en el desierto de Sinay.

(26:65) Porque había dicho de ellos: Morirán en el desierto; y no quedó varón de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Yehôshua hijo de Nun.

(27:1) Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Gilâd, hijo de Maquir, hijo de Manashêh, de las familias de Manashêh hijo de Yôsëf, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milkah y Tirsa;

(27:2) y se presentaron delante de Môshêh y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del mishkân de reunión, y dijeron:

(27:3) Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra en el grupo de Qoraj, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos.

(27:4) ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.

(27:5) Y Môshêh llevó su causa delante de .

(27:6) Y respondió a Môshêh, diciendo:

(27:7) Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas.

(27:8) Y a los hijos de Yisrâ’ël hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija.

(27:9) Si no tuviere hija, daréis su herencia a sus hermanos;

(27:10) y si no tuviere hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre.

(27:11) Y si su padre no tuviere hermanos, daréis su herencia a su pariente más cercano de su linaje, y de éste será; y para los hijos de Yisrâ’ël esto será por estatuto de derecho, como mandó a Môshêh.

(27:12) dijo a Môshêh: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Yisrâ’ël.

(27:13) Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano ‘Aharôn.

(27:14) Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no apartándome qâddôsh en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Qadesh en el desierto de Zin.

(27:15) Entonces respondió Môshêh a , diciendo:

(27:16) Ponga , ‘Elohîm de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación,

(27:17) que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de no sea como ovejas sin pastor.

(27:18) Y dijo a Môshêh: Toma a Yehôshua hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él;

(27:19) y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos.

(27:20) Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Yisrâ’ël le obedezca.

(27:21) El se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de ; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Yisrâ’ël con él, y toda la congregación.

(27:22) Y Môshêh hizo como le había mandado, pues tomó a Yehôshua y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación;

(27:23) y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como había mandado por mano de Môshêh.

(28:1) Habló a Môshêh, diciendo:

(28:2) Manda a los hijos de Yisrâ’ël, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a mí, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo.

(28:3) Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a : dos corderos sin tacha de un año, cada día, será el holocausto continuo.

(28:4) Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde;

(28:5) y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda.

(28:6) Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte Sinay para olor grato, ofrenda encendida a .

(28:7) Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante en el lugar qâddôsh.

(28:8) Y ofrecerás el segundo cordero a la caída de la tarde; conforme a la ofrenda de la mañana y conforme a su libación ofrecerás, ofrenda encendida en olor grato a .

(28:9) Mas el shabbât, dos corderos de un año sin defecto, y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda, con su libación.

(28:10) Es el holocausto de cada shabbât, además del holocausto continuo y su libación.

(28:11) Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto;

(28:12) y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero;

(28:13) y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a .

(28:14) Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año.

(28:15) Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a , además del holocausto continuo con su libación.

(28:16) Pero en el mes primero, a los catorce días del mes, será la pesaj de .

(28:17) Y a los quince días de este mes, la fiesta solemne; por siete días se comerán panes sin levadura.

(28:18) El primer día será convocación qâddôsh; ninguna obra de siervos haréis.

(28:19) Y ofreceréis como ofrenda encendida en holocausto a , dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto.

(28:20) Y su ofrenda de harina amasada con aceite: tres décimas con cada becerro, y dos décimas con cada carnero;

(28:21) y con cada uno de los siete corderos ofreceréis una décima.

(28:22) Y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros.

(28:23) Esto ofreceréis además del holocausto de la mañana, que es el holocausto continuo.

(28:24) Conforme a esto ofreceréis cada uno de los siete días, vianda y ofrenda encendida en olor grato a ; se ofrecerá además del holocausto continuo, con su libación.

(28:25) Y el séptimo día tendréis convocación qâddôsh; ninguna obra de siervos haréis.

(28:26) Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a en vuestras semanas, tendréis convocación qâddôsh; ninguna obra de siervos haréis.

(28:27) Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a , dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año;

(28:28) y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres décimas con cada becerro, dos décimas con cada carnero,

(28:29) y con cada uno de los siete corderos una décima;

(28:30) y un macho cabrío para hacer expiación por vosotros.

(28:31) Los ofreceréis, además del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones; serán sin defecto.

(29:1) En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis convocación qâddôsh; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas.

(29:2) Y ofreceréis holocausto en olor grato a , un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

(29:3) y la ofrenda de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero,

(29:4) y con cada uno de los siete corderos, una décima;

(29:5) y un macho cabrío por expiación, para reconciliaros,

(29:6) además del holocausto del mes y su ofrenda, y el holocausto continuo y su ofrenda, y sus libaciones conforme a su tôrâh, como ofrenda encendida a en olor grato.

(29:7) En el diez de este mes séptimo tendréis convocación qâddôsh, y afligiréis vuestras almas; ninguna obra haréis;

(29:8) y ofreceréis en holocausto a en olor grato, un becerro de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año; serán sin defecto.

(29:9) Y sus ofrendas, flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada becerro, dos décimas con cada carnero,

(29:10) y con cada uno de los siete corderos, una décima;

(29:11) y un macho cabrío por expiación; además de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.

(29:12) También a los quince días del mes séptimo tendréis convocación qâddôsh; ninguna obra de siervos haréis, y celebraréis fiesta solemne a por siete días.

(29:13) Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida a en olor grato, trece becerros de la vacada, dos carneros, y catorce corderos de un año; han de ser sin defecto.

(29:14) Y las ofrendas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres décimas de efa con cada uno de los trece becerros, dos décimas con cada uno de los dos carneros,

(29:15) y con cada uno de los catorce corderos, una décima;

(29:16) y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

(29:17) El segundo día, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto,

(29:18) y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:19) y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación.

(29:20) El día tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

(29:21) y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:22) y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, y su ofrenda y su libación.

(29:23) El cuarto día, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

(29:24) sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:25) y un macho cabrío por expiación; además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

(29:26) El quinto día, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

(29:27) y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:28) y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

(29:29) El sexto día, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

(29:30) y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:31) y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, su ofrenda y su libación.

(29:32) El séptimo día, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un año sin defecto;

(29:33) y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:34) y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

(29:35) El octavo día tendréis solemnidad; ninguna obra de siervos haréis.

(29:36) Y ofreceréis en holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a , un becerro, un carnero, siete corderos de un año sin defecto;

(29:37) sus ofrendas y sus libaciones con el becerro, con el carnero y con los corderos, según el número de ellos, conforme a la tôrâh;

(29:38) y un macho cabrío por expiación, además del holocausto continuo, con su ofrenda y su libación.

(29:39) Estas cosas ofreceréis a en vuestras fiestas solemnes, además de vuestros votos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuestras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de shâlôm.

(29:40) Y Môshêh dijo a los hijos de Yisrâ’ël conforme a todo lo que le había mandado.

(30:1) Habló Môshêh a los príncipes de las tribus de los hijos de Yisrâ’ël, diciendo: Esto es lo que ha mandado.

(30:2) Cuando alguno hiciere voto a , o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.

(30:3) Mas la mujer, cuando hiciere voto a , y se ligare con obligación en casa de su padre, en su juventud;

(30:4) si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.

(30:5) Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y la perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.

(30:6) Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma;

(30:7) si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será.

(30:8) Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y la perdonará.

(30:9) Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme.

(30:10) Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligación de juramento,

(30:11) si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.

(30:12) Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus labios cuanto a sus votos, y cuanto a la obligación de su alma, será nulo; su marido los anuló, y la perdonará.

(30:13) Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo confirmará, o su marido lo anulará.

(30:14) Pero si su marido callare a ello de día en día, entonces confirmó todos sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella; los confirmó, por cuanto calló a ello el día que lo oyó.

(30:15) Mas si los anulare después de haberlos oído, entonces él llevará el pecado de ella.

(30:16) Estas son las ordenanzas que mandó a Môshêh entre el varón y su mujer, y entre el padre y su hija durante su juventud en casa de su padre.

(31:1) habló a Môshêh, diciendo:

(31:2) Haz la venganza de los hijos de Yisrâ’ël contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo.

(31:3) Entonces Môshêh habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madyan y hagan la venganza de en Madyan.

(31:4) Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Yisrâ’ël, enviaréis a la guerra.

(31:5) Así fueron dados de los millares de Yisrâ’ël, mil por cada tribu, doce mil en pie de guerra.

(31:6) Y Môshêh los envió a la guerra; mil de cada tribu envió; y Pinjas hijo del sacerdote Eleazar fue a la guerra con los vasos del lugar qâddôsh, y con las trompetas en su mano para tocar.

(31:7) Y pelearon contra Madyan, como lo mandó a Môshêh, y mataron a todo varón.

(31:8) Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madyan, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madyan; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada.

(31:9) Y los hijos de Yisrâ’ël llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes,

(31:10) e incendiaron todas sus ciudades, aldeas y habitaciones.

(31:11) Y tomaron todo el despojo, y todo el botín, así de hombres como de bestias.

(31:12) Y trajeron a Môshêh y al sacerdote Eleazar, y a la congregación de los hijos de Yisrâ’ël, los cautivos y el botín y los despojos al campamento, en los llanos de Moab, que están junto al Yarden frente a Yerijôh.

(31:13) Y salieron Môshêh y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, a recibirlos fuera del campamento.

(31:14) Y se enojó Môshêh contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra,

(31:15) y les dijo Môshêh: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres?

(31:16) He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Yisrâ’ël prevaricasen contra en lo tocante a Ba’al-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de .

(31:17) Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente.

(31:18) Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.

(31:19) Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a persona, y cualquiera que haya tocado muerto, permaneced fuera del campamento siete días, y os purificaréis al tercer día y al séptimo, vosotros y vuestros cautivos.

(31:20) Asimismo purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelo de cabra, y todo utensilio de madera.

(31:21) Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la tôrâh que ha mandado a Môshêh:

(31:22) Ciertamente el oro y la plata, el bronce, hierro, estaño y plomo,

(31:23) todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse; y haréis pasar por agua todo lo que no resiste el fuego.

(31:24) Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campamento.

(31:25) Y habló a Môshêh, diciendo:

(31:26) Toma la cuenta del botín que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los padres de la congregación;

(31:27) y partirás por mitades el botín entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación.

(31:28) Y apartarás para el tributo de los hombres de guerra que salieron a la guerra; de quinientos, uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas.

(31:29) De la mitad de ellos lo tomarás; y darás al sacerdote Eleazar la ofrenda de .

(31:30) Y de la mitad perteneciente a los hijos de Yisrâ’ël tomarás uno de cada cincuenta de las personas, de los bueyes, de los asnos, de las ovejas y de todo animal, y los darás a los levîm, que tienen la guarda del mishkân de .

(31:31) E hicieron Môshêh y el sacerdote Eleazar como mandó a Môshêh.

(31:32) Y fue el botín, el resto del botín que tomaron los hombres de guerra, seiscientas setenta y cinco mil ovejas,

(31:33) setenta y dos mil bueyes,

(31:34) y sesenta y un mil asnos.

(31:35) En cuanto a personas, de mujeres que no habían conocido varón, eran por todas treinta y dos mil.

(31:36) Y la mitad, la parte de los que habían salido a la guerra, fue el número de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas;

(31:37) y el tributo de las ovejas para fue seiscientas setenta y cinco.

(31:38) De los bueyes, treinta y seis mil; y de ellos el tributo para , setenta y dos.

(31:39) De los asnos, treinta mil quinientos; y de ellos el tributo para , sesenta y uno.

(31:40) Y de las personas, dieciséis mil; y de ellas el tributo para , treinta y dos personas.

(31:41) Y dio Môshêh el tributo, para ofrenda elevada a , al sacerdote Eleazar, como lo mandó a Môshêh.

(31:42) Y de la mitad para los hijos de Yisrâ’ël, que apartó Môshêh de los hombres que habían ido a la guerra

(31:43) (la mitad para la congregación fue: de las ovejas, trescientas treinta y siete mil quinientas;

(31:44) de los bueyes, treinta y seis mil;

(31:45) de los asnos, treinta mil quinientos;

(31:46) y de las personas, dieciséis mil);

(31:47) de la mitad, pues, para los hijos de Yisrâ’ël, tomó Môshêh uno de cada cincuenta, así de las personas como de los animales, y los dio a los levîm, que tenían la guarda del mishkân de , como lo había mandado a Môshêh.

(31:48) Vinieron a Môshêh los jefes de los millares de aquel ejército, los jefes de millares y de centenas,

(31:49) y dijeron a Môshêh: Tus siervos han tomado razón de los hombres de guerra que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros.

(31:50) Por lo cual hemos ofrecido a ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, alhajas de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas, para hacer expiación por nuestras almas delante de .

(31:51) Y Môshêh y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas.

(31:52) Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a los jefes de millares y de centenas fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.

(31:53) Los hombres del ejército habían tomado botín cada uno para sí.

(31:54) Recibieron, pues, Môshêh y el sacerdote Eleazar el oro de los jefes de millares y de centenas, y lo trajeron al mishkân de reunión, por memoria de los hijos de Yisrâ’ël delante de .

(32:1) Los hijos de Re’uben y los hijos de Gad tenían una muy inmensa muchedumbre de ganado; y vieron la tierra de Jazer y de Gilâd, y les pareció el país lugar de ganado.

(32:2) Vinieron, pues, los hijos de Gad y los hijos de Re’uben, y hablaron a Môshêh y al sacerdote Eleazar, y a los príncipes de la congregación, diciendo:

(32:3) Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón,

(32:4) la tierra que hirió delante de la congregación de Yisrâ’ël, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado.

(32:5) Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dése esta tierra a tus siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Yarden.

(32:6) Y respondió Môshêh a los hijos de Gad y a los hijos de Re’uben: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?

(32:7) ¿Y por qué desanimáis a los hijos de Yisrâ’ël, para que no pasen a la tierra que les ha dado ?

(32:8) Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Qadesh- barnea para que viesen la tierra.

(32:9) Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Yisrâ’ël para que no viniesen a la tierra que les había dado.

(32:10) Y la ira de se encendió entonces, y juró diciendo:

(32:11) No verán los varones que subieron de Mitzrayim de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Yitzjâq y Ya’aqôb, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí;

(32:12) excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Yehôshua hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de .

(32:13) Y la ira de se encendió contra Yisrâ’ël, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de .

(32:14) Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de contra Yisrâ’ël.

(32:15) Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.

(32:16) Entonces ellos vinieron a Môshêh y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños;

(32:17) y nosotros nos armaremos, e iremos con diligencia delante de los hijos de Yisrâ’ël, hasta que los metamos en su lugar; y nuestros niños quedarán en ciudades fortificadas a causa de los moradores del país.

(32:18) No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Yisrâ’ël posean cada uno su heredad.

(32:19) Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Yarden ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad a este otro lado del Yarden al oriente.

(32:20) Entonces les respondió Môshêh: Si lo hacéis así, si os disponéis para ir delante de a la guerra,

(32:21) y todos vosotros pasáis armados el Yarden delante de , hasta que haya echado a sus enemigos de delante de sí,

(32:22) y sea el país sojuzgado delante de ; luego volveréis, y seréis libres de culpa para con , y para con Yisrâ’ël; y esta tierra será vuestra en heredad delante de .

(32:23) Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante ; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.

(32:24) Edificaos ciudades para vuestros niños, y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que ha declarado vuestra boca.

(32:25) Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Re’uben a Môshêh, diciendo: Tus siervos harán como mi ‘adôn ha mandado.

(32:26) Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias, estarán ahí en las ciudades de Gilâd;

(32:27) y tus siervos, armados todos para la guerra, pasarán delante de a la guerra, de la manera que mi ‘adôn dice.

(32:28) Entonces les encomendó Môshêh al sacerdote Eleazar, y a Yehôshua hijo de Nun, y a los príncipes de los padres de las tribus de los hijos de Yisrâ’ël.

(32:29) Y les dijo Môshêh: Si los hijos de Gad y los hijos de Re’uben pasan con vosotros el Yarden, armados todos para la guerra delante de , luego que el país sea sojuzgado delante de vosotros, les daréis la tierra de Gilâd en posesión;

(32:30) mas si no pasan armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros, en la tierra de Kena’an.

(32:31) Y los hijos de Gad y los hijos de Re’uben respondieron diciendo: Haremos lo que ha dicho a tus siervos.

(32:32) Nosotros pasaremos armados delante de a la tierra de Kena’an, y la posesión de nuestra heredad será a este lado del Yarden.

(32:33) Así Môshêh dio a los hijos de Gad, a los hijos de Re’uben, y a la media tribu de Manashêh hijo de Yôsëf, el reino de Sehón rey amorreo y el reino de Og rey de Basán, la tierra con sus ciudades y sus territorios, las ciudades del país alrededor.

(32:34) Y los hijos de Gad edificaron Dibón, Atarot, Aroer,

(32:35) Atarot-sofán, Jazer, Jogbeha,

(32:36) Bet-nimra y Bet-arán, ciudades fortificadas; hicieron también majadas para ovejas.

(32:37) Y los hijos de Re’uben edificaron Hesbón, Eleale, Quiriataim,

(32:38) Nebo, Ba’al-meón (mudados los nombres) y Sibma; y pusieron nombres a las ciudades que edificaron.

(32:39) Y los hijos de Maquir hijo de Manashêh fueron a Gilâd, y la tomaron, y echaron al amorreo que estaba en ella.

(32:40) Y Môshêh dio Gilâd a Maquir hijo de Manashêh, el cual habitó en ella.

(32:41) También Jair hijo de Manashêh fue y tomó sus aldeas, y les puso por nombre Havot-jair.

(32:42) Asimismo Noba fue y tomó Kenat y sus aldeas, y lo llamó Noba, conforme a su nombre.

(33:1) Estas son las jornadas de los hijos de Yisrâ’ël, que salieron de la tierra de Mitzrayim por sus ejércitos, bajo el mando de Môshêh y ‘Aharôn.

(33:2) Môshêh escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de . Estas, pues, son sus jornadas con arreglo a sus salidas.

(33:3) De Ramesés salieron en el mes primero, a los quince días del mes primero; el segundo día de la pesaj salieron los hijos de Yisrâ’ël con mano poderosa, a vista de todos los mitzrîm,

(33:4) mientras enterraban los mitzrîm a los que había herido de muerte de entre ellos, a todo primogénito; también había hecho juicios contra sus ‘elohîm.

(33:5) Salieron, pues, los hijos de Yisrâ’ël de Ramesés, y acamparon en Sucot.

(33:6) Salieron de Sucot y acamparon en Etam, que está al confín del desierto.

(33:7) Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot, que está delante de Ba’al-zefón, y acamparon delante de Migdol.

(33:8) Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara.

(33:9) Salieron de Mara y vinieron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí.

(33:10) Salieron de Elim y acamparon junto al Mar de Sûf.

(33:11) Salieron del Mar de Sûf y acamparon en el desierto de Sin.

(33:12) Salieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.

(33:13) Salieron de Dofca y acamparon en Alús.

(33:14) Salieron de Alús y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber.

(33:15) Salieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinay.

(33:16) Salieron del desierto de Sinay y acamparon en Kibrot- hataava.

(33:17) Salieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot.

(33:18) Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma.

(33:19) Salieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres.

(33:20) Salieron de Rimón-peres y acamparon en Libna.

(33:21) Salieron de Libna y acamparon en Rissa.

(33:22) Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata.

(33:23) Salieron de Ceelata y acamparon en el monte de Sefer.

(33:24) Salieron del monte de Sefer y acamparon en Harada.

(33:25) Salieron de Harada y acamparon en Macelot.

(33:26) Salieron de Macelot y acamparon en Tahat.

(33:27) Salieron de Tahat y acamparon en Tara.

(33:28) Salieron de Tara y acamparon en Mitca.

(33:29) Salieron de Mitca y acamparon en Hasmona.

(33:30) Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot.

(33:31) Salieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacán.

(33:32) Salieron de Bene-jaacán y acamparon en el monte de Gidgad.

(33:33) Salieron del monte de Gidgad y acamparon en Jotbata.

(33:34) Salieron de Jotbata y acamparon en Abrona.

(33:35) Salieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber.

(33:36) Salieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Qadesh.

(33:37) Y salieron de Qadesh y acamparon en el monte de Hor, en la extremidad del país de Edom.

(33:38) Y subió el sacerdote ‘Aharôn al monte de Hor, conforme al dicho de , y allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Yisrâ’ël de la tierra de Mitzrayim, en el mes quinto, en el primero del mes.

(33:39) Era ‘Aharôn de edad de ciento veintitrés años, cuando murió en el monte de Hor.

(33:40) Y el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Neguev en la tierra de Kena’an, oyó que habían venido los hijos de Yisrâ’ël.

(33:41) Y salieron del monte de Hor y acamparon en Zalmona.

(33:42) Salieron de Zalmona y acamparon en Punón.

(33:43) Salieron de Punón y acamparon en Obot.

(33:44) Salieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab.

(33:45) Salieron de Ije-abarim y acamparon en Dibón-gad.

(33:46) Salieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim.

(33:47) Salieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo.

(33:48) Salieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Yarden, frente a Yerijôh.

(33:49) Finalmente acamparon junto al Yarden, desde Bet-jesimot hasta Jebêl-sitim, en los campos de Moab.

(33:50) Y habló a Môshêh en los campos de Moab junto al Yarden frente a Yerijôh, diciendo:

(33:51) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, y diles: Cuando hayáis pasado el Yarden entrando en la tierra de Kena’an,

(33:52) echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;

(33:53) y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.

(33:54) Y heredaréis la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daréis mucho por herencia, y a los pocos daréis menos por herencia; donde le cayere la suerte, allí la tendrá cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaréis.

(33:55) Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.

(33:56) Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.

(34:1) Y habló a Môshêh, diciendo:

(34:2) Manda a los hijos de Yisrâ’ël y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Kena’an, esto es, la tierra que os ha de caer en herencia, la tierra de Kena’an según sus límites,

(34:3) tendréis el lado del sur desde el desierto de Zin hasta la frontera de Edom; y será el límite del sur al extremo del Mar Salado hacia el oriente.

(34:4) Este límite os irá rodeando desde el sur hasta la subida de Acrabim, y pasará hasta Zin; y se extenderá del sur a Qadesh- barnea; y continuará a Hasar-adar, y pasará hasta Asmón.

(34:5) Rodeará este límite desde Asmón hasta el torrente de Mitzrayim, y sus remates serán al occidente.

(34:6) Y el límite occidental será el Mar Grande; este límite será el límite occidental.

(34:7) El límite del norte será este: desde el Mar Grande trazaréis al monte de Hor.

(34:8) Del monte de Hor trazaréis a la entrada de Hamat, y seguirá aquel límite hasta Zedad;

(34:9) y seguirá este límite hasta Zifrón, y terminará en Hazar- enán; este será el límite del norte.

(34:10) Por límite al oriente trazaréis desde Hazar-enán hasta Sefam;

(34:11) y bajará este límite desde Sefam a Ribla, al oriente de Aín; y descenderá el límite, y llegará a la costa del mar de Cineret, al oriente.

(34:12) Después descenderá este límite al Yarden, y terminará en el Mar Salado: esta será vuestra tierra por sus límites alrededor.

(34:13) Y mandó Môshêh a los hijos de Yisrâ’ël, diciendo: Esta es la tierra que se os repartirá en heredades por sorteo, que mandó que diese a las nueve tribus, y a la media tribu;

(34:14) porque la tribu de los hijos de Re’uben según las casas de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad según las casas de sus padres, y la media tribu de Manashêh, han tomado su heredad.

(34:15) Dos tribus y media tomaron su heredad a este lado del Yarden frente a Yerijôh al oriente, al nacimiento del sol.

(34:16) Y habló a Môshêh, diciendo:

(34:17) Estos son los nombres de los varones que os repartirán la tierra: El sacerdote Eleazar, y Yehôshua hijo de Nun.

(34:18) Tomaréis también de cada tribu un príncipe, para dar la posesión de la tierra.

(34:19) Y estos son los nombres de los varones: De la tribu de Yehûdâh, Caleb hijo de Jefone.

(34:20) De la tribu de los hijos de Shimeôn, Semuel hijo de Amiud.

(34:21) De la tribu de Benyamîn, Elidad hijo de Quislón.

(34:22) De la tribu de los hijos de Dan, el príncipe Buqui hijo de Jogli.

(34:23) De los hijos de Yôsëf: de la tribu de los hijos de Manashêh, el príncipe Haniel hijo de Efod,

(34:24) y de la tribu de los hijos de ‘Efrayim, el príncipe Kemuel hijo de Siftán.

(34:25) De la tribu de los hijos de Zebulun, el príncipe Elizafán hijo de Parnac.

(34:26) De la tribu de los hijos de Yisaskhar, el príncipe Paltiel hijo de Azán.

(34:27) De la tribu de los hijos de ‘Asher, el príncipe Ahiud hijo de Selomi.

(34:28) Y de la tribu de los hijos de Naftali, el príncipe Pedael hijo de Amiud.

(34:29) A éstos mandó que hiciesen la repartición de las heredades a los hijos de Yisrâ’ël en la tierra de Kena’an.

(35:1) Habló a Môshêh en los campos de Moab, junto al Yarden frente a Yerijôh, diciendo:

(35:2) Manda a los hijos de Yisrâ’ël que den a los levîm, de la posesión de su heredad, ciudades en que habiten; también daréis a los levîm los ejidos de esas ciudades alrededor de ellas.

(35:3) Y tendrán ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias.

(35:4) Y los ejidos de las ciudades que daréis a los levîm serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera.

(35:5) Luego mediréis fuera de la ciudad al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil codos, y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio; esto tendrán por los ejidos de las ciudades.

(35:6) Y de las ciudades que daréis a los levîm, seis ciudades serán de refugio, las cuales daréis para que el homicida se refugie allá; y además de éstas daréis cuarenta y dos ciudades.

(35:7) Todas las ciudades que daréis a los levîm serán cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos.

(35:8) Y en cuanto a las ciudades que diereis de la heredad de los hijos de Yisrâ’ël, del que tiene mucho tomaréis mucho, y del que tiene poco tomaréis poco; cada uno dará de sus ciudades a los levîm según la posesión que heredará.

(35:9) Habló a Môshêh, diciendo:

(35:10) Habla a los hijos de Yisrâ’ël, y diles: Cuando hayáis pasado al otro lado del Yarden a la tierra de Kena’an,

(35:11) os señalaréis ciudades, ciudades de refugio tendréis, donde huya el homicida que hiriere a alguno de muerte sin intención.

(35:12) Y os serán aquellas ciudades para refugiarse del vengador, y no morirá el homicida hasta que entre en juicio delante de la congregación.

(35:13) De las ciudades, pues, que daréis, tendréis seis ciudades de refugio.

(35:14) Tres ciudades daréis a este lado del Yarden, y tres ciudades daréis en la tierra de Kena’an, las cuales serán ciudades de refugio.

(35:15) Estas seis ciudades serán de refugio para los hijos de Yisrâ’ël, y para el extranjero y el que more entre ellos, para que huya allá cualquiera que hiriere de muerte a otro sin intención.

(35:16) Si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá.

(35:17) Y si con piedra en la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá.

(35:18) Y si con instrumento de palo en la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morirá.

(35:19) El vengador de la sangre, él dará muerte al homicida; cuando lo encontrare, él lo matará.

(35:20) Y si por odio lo empujó, o echó sobre él alguna cosa por asechanzas, y muere;

(35:21) o por enemistad lo hirió con su mano, y murió, el heridor morirá; es homicida; el vengador de la sangre matará al homicida cuando lo encontrare.

(35:22) Mas si casualmente lo empujó sin enemistades, o echó sobre él cualquier instrumento sin asechanzas,

(35:23) o bien, sin verlo hizo caer sobre él alguna piedra que pudo matarlo, y muriere, y él no era su enemigo, ni procuraba su mal;

(35:24) entonces la congregación juzgará entre el que causó la muerte y el vengador de la sangre conforme a estas leyes;

(35:25) y la congregación librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la congregación lo hará volver a su ciudad de refugio, en la cual se había refugiado; y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite qâddôsh.

(35:26) Mas si el homicida saliere fuera de los límites de su ciudad de refugio, en la cual se refugió,

(35:27) y el vengador de la sangre le hallare fuera del límite de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre matare al homicida, no se le culpará por ello;

(35:28) pues en su ciudad de refugio deberá aquél habitar hasta que muera el sumo sacerdote; y después que haya muerto el sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.

(35:29) Estas cosas os serán por ordenanza de derecho por vuestras edades, en todas vuestras habitaciones.

(35:30) Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho de testigos morirá el homicida; mas un solo testigo no hará fe contra una persona para que muera.

(35:31) Y no tomaréis precio por la vida del homicida, porque está condenado a muerte; indefectiblemente morirá.

(35:32) Ni tampoco tomaréis precio del que huyó a su ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en su tierra, hasta que muera el sumo sacerdote.

(35:33) Y no contaminaréis la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancillará la tierra, y la tierra no será expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derramó.

(35:34) No contaminéis, pues, la tierra donde habitáis, en medio de la cual yo habito; porque yo habito en medio de los hijos de Yisrâ’ël.

(36:1) Llegaron los príncipes de los padres de la familia de Gilâd hijo de Maquir, hijo de Manashêh, de las familias de los hijos de Yôsëf; y hablaron delante de Môshêh y de los príncipes, jefes de las casas paternas de los hijos de Yisrâ’ël,

(36:2) y dijeron: mandó a mi ‘adôn que por sorteo diese la tierra a los hijos de Yisrâ’ël en posesión; también ha mandado a mi ‘adôn, que dé la posesión de Zelofehad nuestro hermano a sus hijas.

(36:3) Y si ellas se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Yisrâ’ël, la herencia de ellas será así quitada de la herencia de nuestros padres, y será añadida a la herencia de la tribu a que se unan; y será quitada de la porción de nuestra heredad.

(36:4) Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Yisrâ’ël, la heredad de ellas será añadida a la heredad de la tribu de sus maridos; así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.

(36:5) Entonces Môshêh mandó a los hijos de Yisrâ’ël por mandato de , diciendo: La tribu de los hijos de Yôsëf habla rectamente.

(36:6) Esto es lo que ha mandado acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Cásense como a ellas les plazca, pero en la familia de la tribu de su padre se casarán,

(36:7) para que la heredad de los hijos de Yisrâ’ël no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Yisrâ’ël estará ligado a la heredad de la tribu de sus padres.

(36:8) Y cualquiera hija que tenga heredad en las tribus de los hijos de Yisrâ’ël, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que los hijos de Yisrâ’ël posean cada uno la heredad de sus padres,

(36:9) y no ande la heredad rodando de una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de los hijos de Yisrâ’ël estará ligada a su heredad.

(36:10) Como mandó a Môshêh, así hicieron las hijas de Zelofehad.

(36:11) Y así Maala, Tirsa, Hogla, Milkah y Noa, hijas de Zelofehad, se casaron con hijos de sus tíos paternos.

(36:12) Se casaron en la familia de los hijos de Manashêh, hijo de Yôsëf; y la heredad de ellas quedó en la tribu de la familia de su padre.

(36:13) Estos son los mandamientos y los estatutos que mandó por medio de Môshêh a los hijos de Yisrâ’ël en los campos de Moab, junto al Yarden, frente a Yerijôh.